Bienvenidos!!

Espero que os guste la Historia y que dejeis algun comentario!! Pero sobre todo disfrutar!!

Por cierto dejo la direccion de otro blog..


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domingo, 6 de junio de 2010

Capitulo 7, perdida...



Ilargia se quedo paralizada mirando aquellos ojos tan hermosos, tenia la certeza de haberse sumergido en los secretos que guardaban, secretos como quien era.
Cuando volvió a respirar, con cuidado de no destruir aquella mágica imagen, el polvo volvió a provocarle un estornudo que asesino la ilusión óptica con rapidez.
Ilargia volvía ha estar en la habitación polvorienta y solitaria.

-Angelo, busca a Ilargia y tráela, pero limpia primero la sangre, no queremos que la devoren por el camino.- ordeno Niger con su voz profunda como la noche.
Angelo bajo del atril, hizo una reverencia hacia las estatuas y salio de la habitación con paso rápido, mientras sacaba de debajo de su capa negra una pequeña brújula y se perdía por los pasillos del castillo.

-Vosotros tres, escucharme bien, no deseamos que nada malo le ocurra a Ilargia, eso incluye beber de ella.- Argenta miro severa a los vampiros que luchaban aun por contener su sed de sangre.- Un solo rasguño y cualquiera, incluido tu Tomas por que aunque seas el nuevo gobernator…-

-Ahora se dice gobernador.- le interrumpió Elizabet.- Mi señora.- añadió con rapidez al ver los ojos encolerizados de Argenta que le fulminaba con la mirada, tras un incomodo silencio la estatua de cuarzo continuo.

-Como decía, cualquier vampiro o ser de la noche puede darse por muerto tras dañarla.-

-¿Serréis vosotros quienes castiguéis? No os debemos despertar si no es importante…- comenzó a hablar Lucas, pero unas sonoras carcajadas de piedras le interrumpieron.
Las dos estatuas rieron durante unos segundos hasta que recuperaron la compostura.

-Nosotros dormiremos hasta la próxima elección. Así esta escrito y así será, no seriamos nosotros los que nos vengaríamos, pero quien se vengaría seria alguien mucho mas poderoso, hijo de los astros, alguien que podría destruiros con una mirada.- le dijo con una gran sonrisa de piedra Niger.

-Que amigos mas influyentes tiene Ilargia, ¿Cuál es el nombre de ese ser?- Elizabet miro con burla e incredulidad a Niger.

-Su nombre no importa, no creo que ella lo recuerde, pero el si la recuerda, yo no me encariñaría mucho, de un modo u otro pronto se ira del castillo, muerta o viva, pero siempre hacia arriba, esperemos que viva por que si no…- Argenta hablaba con tono enigmático, pero Tomas al que no le gustaban los secretos le corto tajante.

-Argenta, ¿cual es su nombre?-

-Ilargia, ¿Qué haces aquí?- le pregunto Angelo que había entrado en la habitación y observaba con ojos de deseo a Ilargia que estaba sentada en el piano.

-¿Cómo se llama esto?- dijo en vez de responder a la pregunta.

-Piano, sirve para tocar música.- le respondió mientras se acercaba a ella- déjame un sitio.- Ilargia se desplazo un poco hacia la izquierda y Angelo se sentó.- se tocar muy poco.- puso los dedos de la mano derecha en las teclas y con el brazo izquierdo rodeo la cintura de Ilargia y la atrajo hacia si, con la mano en el piano toco una melodía lenta mientras miraba a los ojos de Ilargia.- Como he dicho antes, tus ojos pueden iluminar cualquier noche.- dijo con una sonrisa.

-Y tu descaro puede encender cualquier rostro de vergüenza.- le soltó ella mientras se separaba de el, le lanzo una mirada furiosa y puso los dedos en las teclas.
Comenzó a tocar una melodía lenta, la melodía de la habitación iluminada, fue tocando como si siempre lo hubiera echo, como si no hubiese nada mas que el piano y la música, que se volvía rápida o lenta, grave o aguda.
Cuando termino bajo los brazos y se quedo mirando las teclas. Angelo que había enmudecido tardo un poco en volver en si, pues la música lo había hechizado y capturado. Tras un largo silencio Angelo hablo.

-Tengo que llevarte abajo.-

-¿A la misma sala?- Ilargia ni si quiera levanto la mirada de las teclas.

-Si, vamos.- se levanto, le cogió la mano y la llevo fuera de la habitación, de nuevo a la sala. Cuando se encontraban en mitad de un pasillo desierto Angelo se detuvo y saco una toallita de debajo de su manga, limpio la herida y sonrió a Ilargia.

-Es mejor que no huelan tu sangre, les vuelve tan locos como a mí tus ojos.- tenia en la cara una sonrisa arrebatadora.

-Descarado.- le respondió Ilargia aunque ella también llevaba una sonrisa en su rostro.

-Gracias, me gusta que reconozcan mis esfuerzos.-

Continuaron caminando y llegaron a la gran sala de mármol de nuevo, allí les esperaban solo las estatuas.

Argenta sonrió cuando vio llegar a Ilargia.
-Mi estimada Ilargia, ¿Dónde has estado?-

-La he encontrado en la habitación abandonada.- respondió por ella Angelo.

-¿Te gusta esa habitación?- le pregunto Argenta como a una niña pequeña, Ilargia asintió.- entonces, Angelo manda a alguien, desde ahora será la habitación de nuestra querida Ilargia.- Angelo asintió y salio de la habitación.

-¿Sabe quien soy?- Ilargia miro a la estatua con una mezcla de ingenuidad y esperanza.

-Lo se.- una sonrisa pétrea se extendió por el rostro de Argenta.- Pero no es tiempo de que lo sepas.-

-¿Qué quieres decir?- le pregunto con desesperación ella.- llevo viviendo perdida toda mi vida, ¿Por qué ahora que voy a encontrarme no quieres decir me quien soy? ¿Por que deseas que siga viviendo perdida?-

-Ilargia, tranquila, no deseo que vivas perdida, pero prefiero que vivas.- Argenta le miro con cariño, pero solo recibió una mirada fulminante gélida como la nieve, llena de incredulidad.
Justo cuando iba a hablar Ilargia de nuevo, entro Angelo.

-Angelo, tengo una misión importante para ti.- le dijo Niger con una sonrisa negra.- instruirás a Ilargia para que sepa defenderse, además queremos que seas su protector.- las dos estatuas se sentaron en sus tronos y enlazaron sus manos.- estos son nuestros designios hasta que volvamos a despertar.- las estatuas cerraron los ojos.

-¡Esperar! No me habéis dicho quien… soy…- Ilargia miro como los dos se quedaban inmóviles.- ¿Cuándo volverán a despertar?-

-Dentro de un siglo.- un silencio conquisto la sala durante unos minutos que se hicieron eternos.

-Quiero ir a comer algo.- dijo al final Ilargia.

-Claro, vamos a la cocina para humanos.-

viernes, 4 de junio de 2010

Mi imail

ME gustaría que me dijerais si os gusta la historia y que cambiarías.
Bueno para eso os voy a dejar un e-mail: suminiformisi@hotmail.com
Espero que alguien me escriba al menos para saber que me lee.
Besos
Pd: parece que no iba la cuenta por algún problema, ya va.
:D

Capitulo 6, Argenta, Niger y Angelo...




La sala parecía suspendida en el tiempo, todos en silencio observando las estatuas que se habían levantado sobre el atrio.

-¿Dónde esta?- pregunto con voz serena la estatua negra, nadie entendió a quien se refería.

-Mi señor Niger, ¿a quien se refiere?- pregunto una pequeña niña con tirabuzones rubios y un vestido rosa victoriano. Su vocecita aguda resonó por la habitación.

-Mi pequeña Lydia, Niger pregunta por el ser que ha perturbado nuestros dominios tan abruptamente.- le respondió con dulzura la estatua rosa inclinándose ligeramente hacia la niña.

- Gracias por contestarme mi señora Argenta.- la pequeña Lydia hizo una reverencia.
Ilargia que no se había perdido ninguna palabra, había empezado a asustarse, sobretodo por las miradas ansiosas de los que la rodeaban, como si una fuerza les llamase a acercarse a ella…

-¿Dónde esta?- volvió a preguntar Niger con su voz potente. Se acerco a Argenta y le susurro algo al oído, ella se bajo del atrio y comenzó a caminar entre la multitud buscando algo.

Un pasillo se hizo para dejarla pasar, cuando camino junto a Tomas y Elizabet, que escondían con sus cuerpos a Ilargia y mantenían la cabeza bajada, se detuvo y se giro hacia ellos.

-Toni, Lizzy, os importaría apartaros.- lo dijo con una sonrisa en el su rostro de cuarzo y con dulzura, pero había una advertencia en el fondo de su voz.

Ellos se apartaron con lentitud, dejando a Ilargia al descubierto, los ojos de la estatua recorrieron su cara.
Ilargia estaba muerta de miedo, Argenta permaneció tranquila mientras extendía la mano hacia ella.
Miro con recelo la mano, pero se dio cuenta de que no tenía opción, agarro la mano y camino de vuelta al atrio junto a Argenta.
Ilargia podía sentir todos los ojos ansiosos calvados en ella, hubo incluso algunos que extendían la mano, o se inclinaban hacia ella.
Llegaron al atrio donde Argenta soltó su mano y se puso alado de Niger, Ilargia esta junto delante de las dos estatuas.

-¿Cómo has llegado a aquí?- nuevamente aquella voz solemne de Niger. Ilargia estaba apunto de responder cuando alguien hablo por ella.

-A eso puedo responder yo mejor que cualquier otro.- la voz esta justo detrás de Ilargia y era una voz conocida.- si me lo permite su majestad.- la voz se acerco mas, hasta que se coloco a la derecha de Ilargia.

-Tienes permiso para hablar Lucas.- Argenta le sonrió.

-La capture en el valle de las ninfas del agua, de esto hace unos seis días- cuando dijo los días Ilargia se dio cuenta de que estaba hambrienta.- la traje al castillo, por el camino me encontré con un grupo que iba de caza, en el grupo estaba Elizabet, que la compro por cinco litros de sangre y se la llego inmediatamente a el castillo. Así llego.- Lucas bajo la cabeza y se inclino ligeramente hacia Ilargia,- Me alegro de que estés bien, ¿ya tienes…?- Lucas le hablo en susurros, pero alguien le interrumpió mientras hablaba.

-¿Por qué nombre eres conocida?- le pregunto con dulcera Argenta.

-Hasta hace unas horas no tenia nombre…- comenzó a decir Ilargia, pero una risotada aguda le interrumpió.

-¿Cómo no se puede tener nombre?- se carcajeaba Lydia.

-Lydia arias mejor cerrando la boca, pero si no puedes yo mismo te la coseré.- hablo un chico que estaba a un lado del atrio cubierto por una capa negra, su voz tenia un deje de enfado pero parecía como si a el también le hiciera gracia aquello.- Sigue hablando- le ordeno a Ilargia.
- Pero Tomas me dio un nombre.- se detuvo pues se sentía muy asustada, podía sentir los ojos del chico de la capa atravesando su cerebro, y su voz delataba lo asustada que estaba.

Argenta que se dio cuenta, le pregunto a Tomas directamente- ¿Cómo le diste el nombre y cual fue?-

Tomas se acerco pasando por entre la gente y se coloco a la izquierda de Ilargia.- abrí un diccionario de nombre por una pagina cualquiera y elegimos uno al azar, el nombre que salio fue, Ilargia.-
Las dos estatuas se observaron en silencio con ojos cómplices.

-Muy bien, Ilargia quédate a nuestro lado hasta que acabe la elección, lo cual no será mucho rato.- Niger le miro con… ¿admiración?

-Ponte junto a Angelo- dijo Argenta refiriéndose a el chico de la capa negra, Ilargia obedeció y subió al atril y se coloco a izquierda de Angelo, este se quito la capucha y dejo al descubierto un hermoso cabello negro como la noche y unos ojos azules con destellos plateados. Su rostro tenia las facciones perfectas y un tono pálido se extendía por su piel. Sonreía de forma arrebatadora y sensual. Amaró la mano de Ilargia con la suya y la beso.

-Como ya sabes mi nombre es Angelo, y como yo se el tuyo no hace falta mas presentaciones.- Angelo no soltó su mano e Ilargia empezó a ponerse roja, por que aun sentía muchos ojos clavados en ella, sobretodo los de Tomas.-Tienes unos ojos preciosos, estoy seguro de que podrían iluminar la solitaria noche de cualquier hombre afortunado.- Ilargia se sentía por momentos mas cohibida, Angelo comenzó a acariciar su mano y ella intento que le soltara, pero el tenia mas fuerza.
Ilargia podía oír como Argenta y Niger hablaban, después de un rato la sala se fue vaciando, solo quedaron Lucas, Tomas, Elizabet, Argenta y Niger, Angelo seguía con la mano de Ilargia de rehén hasta que:

-Te importaría soltarla.- era la voz de Tomas pero mucho mas fría que de costumbre.

-No te preocupes Toni.- Angelo soltó su mano e Ilargia se alejo y bajo del atrio, estaba completamente roja. Tomas le sonrió y le abrazo.

-¿estas bien?- le pregunto, ella asintió.

-Mi querida Ilargia, ¿podríamos hacer un experimento?- Argenta bajo del atrio y se acerco a Ilargia que se acurrucaba contra Tomas.-Sube al atrio de nuevo y mantente quieta.-
Ilargia sabia que no había mas opción y hizo lo que le mandaron, Angelo se volvió a acercar y le sonrió.- no te preocupes, solo será un corte de nada.- antes de que pudiera entender lo que decía, el volvió a coger su mano y la pincho con algo.
Una pequeña gota de sangre comenzó a formarse y todo sucedió rápido. Los tres vampiros de la sala, Lucas, Tomas y Elizabet se pusieron en posición de ataque y estaban apunto de saltar cuando un destello plateado los ilumino.
Ilargia había desapareció.
-Que interesante.- murmuro Angelo.


Ilargia cayó contra el suelo de una polvorienta habitación golpeándose la cabeza.
Se sentó en el suelo y observo la habitación, de repente su mirada se paro en un piano de color negro.
Se levanto y se acerco al piano, levanto la tapa y una capa de polvo, comenzó a toser, cerro los ojos un momento y los volvió a abrir, estaba en la misma habitación pero… había luz y todo estaba limpio, en el piano una muchacha tocaba, las notas resonaron en las paredes.
La muchacha parecía iluminada por rayos de luna y a su lado se sentaba un muchacho de pelo dorado que daba la espalda a Ilargia.
La música ceso y el muchacho se giro hacia Ilargia mirándola con sus ojos dorados y plateados, tan luminosos como el sol.

Nota: Siento haber tardado tanto, pero entre los examenes, no hay tiempo, disfrutar :D, por cierto te lo vuelvo a dedicar a ti Nere que sigues siendo la unica que me lee.