Bienvenidos!!

Espero que os guste la Historia y que dejeis algun comentario!! Pero sobre todo disfrutar!!

Por cierto dejo la direccion de otro blog..


http://historias-de-cuadrilla.blogspot.com/


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martes, 3 de agosto de 2010

Capitulo 22, Fin ...


Un incomodo silencio envolvió el claro, junto al ángel de piedra dos figuras que brillaban con la intensidad del sol, observaron a las otras tres personas, Beatriz había cerrado los ojos y Eli ponía una mano frente a ellos, pero Ilargia no estaba deslumbrada, podía ver los rostros de las figuras perfectamente a pesar de que parecía que mirase al sol.

-¿Podéis bajar la intensidad de la luz o queréis hacernos a la parrilla?- les dijo Beatriz.

-Perdonarnos.- las dos figuras dejaron de brillar.

-Mejor.- Beatriz abrió los ojos y observo a las figuras, eran un chico y una chica, con el pelo largo ella y el con media melena, sus rostros eran de facciones delicadas, los dos tenían el pelo dorado y los ojos amarillos oscuros.

-Tenemos que irnos ya, no tardaran en buscaros por el bosque.- les apremio la chica- dar nos vuestras manos.-

-Llevaros a ellas dos, yo tengo que avisar a los magos de lo que viene.- Eli comienzo a caminar de nuevo hacia el castillo, pero Beatriz le cogió de una mano y lo retuvo.

-No vayas, no soportaría perderte otra vez... Promete me que no iras y te pondrás a salvo.- Beatriz le miro suplicante, el dudo un poco.

-De acuerdo, te lo prometo, vamos.- Eli se encamino hacia los dos muchachos y Ilargia que se había acercado a estos, pero Beatriz le volvió a detener y se acerco a el, Eli le miro confundido, ella sonrió con tristeza y le beso con desesperacion.

-Recuerda que te amo y que me lo has prometido.- dijo ella cuando sus labios se separaron y sin dar tiempo a que el reaccionara comenzo a correr en dirección al castillo. Eli quiso seguirla pero esta vez fue Ilargia quien le cogió de un brazo.

-Se lo has prometido, además seguro que se puede poner a salvo.-

-No pienso ir me así sin ella.-

...............

Lydia estaba sentada en un trono, en el segundo gran salón que tenia paredes de mármol negro adornadas con armas antiguas, junto a ella se sentaba Tomas, en la sala solo estaba Elizabet, ella era quien les uniera, como aun no sabia que estaba controlada por Lydia y que su hermano también lo estaba, lo hacia muy contenta, su sueño de no verlo solo se había cumplido.
Angelo y Leo guardaban la entrada, Leo también portaba la pulsera, pero al igual que Elizabet, no lo sabia, además Angelo no podía contarle nada, ya que Lydia había aprendido de su error y le había echo una orden muy directa, además había aumentado el dolor cuando desobedecía.

-Elizabet esta muy feliz por que su hermano a encontrado a su media naranja, yo personalmente hubiese preferido a Ilargia, es mucho mas maja.- le comento Leo, Angelo asintió.- Oye tío ¿Te pasa algo?- Angelo abrió la boca para contestar pero entonces apareció Beatriz a la carrera por el pasillo, la orden de matarla aun estaba dentro de Angelo, así que este comenzo a correr hacia ella, pero esta salto, paso por encima y se impulso con la cabeza de Angelo, Beatriz voló hacia la alta puerta y la golpeo abriéndola, entro en la sala como una exsalacion.

-No los unas Elizabet, ¡Lydia a hechizado a Tomas!- grito mientras esquibaba a Angelo.

-Mientes.- Lydia observo a Beatriz con odio.

-También controla a Angelo, por eso me esta atacando.- Beatriz volvió a esquivarlo.

"¡Matarla!" grito Lydia en la mente de Leo y Elizabet, estos aun no comprendian nada, pero sus cuerpos obedecieron y sin esperar un segundo se acercaron a las paredes al igual que Angelo, cogieron afiladas lanzas y persiguieron a Beatriz, que saltaba y se retorcía, por un extremo de la sala se deslizo una figura con capa.

-Detine- grito la figura en forma de orden, los musculos de Beatriz se paralizaron y fue entonces cuando sus tres persegidores le atravesaron con las lanzas, ella no grito, no le daría tal gusto a Lydia, sin embargo Elizabet grito aterrada por lo que había echo, Angelo y Leo tampoco podían creer que hubieran ensartado a Beatriz.
Lydia se rió como una niña pequeña.

-¿Pensabas que me detendrías?, voy a hacerme con el poder y tu no me puedes detener, por que solo eres una cualquiera.- dijo mientras se acercaba, la figura encapuchada le siguió, Tomas seguía sentado en el trono mirado a la nada.

-No lo pensaba, se que lo are.- le respondió Beatriz, las lanzas aun estaban dentro de su cuerpo, sin embargo aun en ese estado tenia mas presencia y dignidad que Lydia.- Además no te sientas orgullosa de algo que tu no has echo.- le dijo con una sonrisa.

-Es cierto, ¿Quieres saber quien a firmado tu sentencia? ya lo conoces si no me equivoco, os soléis ver en un claro ¿No?- Lydia se acerco mas a ella con una sonrisa cruel, hizo una seña al encapuchado, que respondió descubriéndose la cara, Eli sonrió a Beatriz desde detrás de la espalda de Lydia.

Beatriz lanzo una risotada al aire, un dolor agudo le pincho en el pecho cuando lo hizo, pero aun así no expreso su dolor.

-Es el truco mas viejo que te he visto hacer Martín, al menos podrías haber imitado su voz.- Beatriz sonrió a Lydia que parecía sorprendida.

-¿Como le conoces?- le pregunto la vampiresa con cara de pocos amigos.

-Por que yo pase una temporada en los magos negros.- Beatriz sonrió aun mas.- ¡Aperte!- grito y una ventana se abrieron dejando entrar un rayo de sol que le dio a Lydia, esta comenzo a gritar de dolor, se aparto y el mago cerro la ventana.

-Muy hábil, pero nada te va a servir contra esto.- Lydia saco un pequeño frasco con un contenido de color negro.- de esto no te puede salvar nadie.- se acerco a Beatriz y le abrió la boca, vertió el contenido y le hizo tragar.- Ahora si que me voy a librar de ti, además voy a poder ver como te mueres y te retuerces de dolor.- dijo con satisfacción.

-Yo no estaría tan segura.- le respondió Beatriz con una sonrisa, cerro los ojos y repentinamente una luz ilumino la habitación.

-Te dije que no me iría sin ella.- se oyó decir a una voz.

-¿Puedo desmayarme ya?- pregunto Beatriz.

Después de un segundo la habitación volvió a estar oscura y Beatriz había desaparecido.


Nota de la Autora:
^^, así acaba la primera parte chic@s, así que cuando vuelva a escribir arriba empezaremos por el 1, jeje, emocionante no??, y alguna que otra sorpresa verdad, os engañado un poquito con Martín??
Bueno comentar que os a parecido.
Espero seguir pronto con la segunda parte, en ella descubriréis si Beatriz vive o no, COMENTAR y dejar vuestra opinión.
Ya sabéis que si queréis algo, otra entrevista, solo pedir lo ^^.
PDT: cuida tus dedos :P
Besotes!!

PDT2: no es el fin de la historia

lunes, 2 de agosto de 2010

Capitulo 21, Estallido y huida


Paso un día, dos, tres, cuatro y por fin llego el quinto día, para entonces Lydia y Tomas estaban apunto de unirse, Ilargia había alcanzado un nivel de destreza magnifico y Eli tenia todo preparado para la huida.
.......

Angelo estaba durmiendo en su habitación, el sol estaba apunto de comenzar su camino por el cielo cuando la pulsera que llevaba se ilumino, en sueños escucho una voz, la de Lydia.

-Ve a por Ilargia y trae me la a mi habitación, no te intentes resistir Angelo, por que desde este día empieza mi reinado, ahora yo soy tu señora y ya no me puedes amenazar.-

El Kael abrió los ojos asustado.

"Menudo sueño raro" pensó, una voz le contesto,"No ha sido un sueño, trae me a Ilargia ahora" Lydia seguía dentro de su mente y Angelo comprendio que no había sido un sueño "Nunca, ¿Que me has echo?" grito mentalmente, "Lo que he echo da igual, ve ahora" le volvió a ordenar, el cuerpo de Angelo respondió a su orden y salio con paso veloz hacia la habitación de Ilargia.

"Con mas disimulo, que nadie se de cuenta de que estas ansioso" la voz de ella volvió a resonar en su cabeza, los pasos de el se realentizaron un poco, estaba apunto de llegar a la habitación de Ilargia cuando Beatriz se le cruzo en el camino.
El cuerpo de Angelo se detuvo para que Beatriz no sospechara, pero la mente de el no perdió ni un momento.

-Ayuda me Lydia me controla no se como quiere que lleve a Ilargia con ella.- dijo el casi sin respirar, una corriente eléctrica atravesó su cuerpo, Beatriz se tenso y recordó la visión de la muerte de un Kael, la muerte de Angelo. (Capitulo 11, por si no os acordáis ;P)

-No pienso hacer lo tiene que haber otra forma.- susurro Beatriz- Intenta no obedecer Angelo.- le dijo con nerviosismo.

-Ya no tengo elección, solo puedo obedecer, pero tu me puedes liberar.- le pidió el con un brillo especial en los ojos.

-No puedo hacer lo que me pides, soy demasiado egoísta.- le respondió ella, pero el le grito que lo matase, una y otra vez, al final Beatriz se acerco a el y le abrazo, le beso la frente con cariño y tomo con sus manos su cabeza, el seguía sintiendo la corriente eléctrica atravesando su cuerpo, cada vez con mayor fuerza.

-Gracias.- le dijo el, ella sonrió. Beatriz movió las manos con rapidez y de un golpe dejo inconsciente a Angelo.

-Te he dicho que era demasiado egoísta.- dijo mientras corría hacia la habitación de Ilargia, abrió la puerta y la cierro tras de si. Ilargia que estaba sentada en la cama, por no poder dormir, se levanto de golpe y miro a Beatriz con ojos desorbitados por la sorpresa.

-¿Que ocurre?- pregunto mientras se acercaba a ella.

-Abre la ventana, tenemos que salir de aquí ahora mismo, se ha abierto la veda de tu caza.- le dijo Beatriz acercándose a ella, pero cuando estaba a dos pasos de distancia de la puerta esta se abrió y entro Angelo.

-Beatriz, te he pedido que me mataras, no que me dejaras inconsciente durante diez segundos.- le grito mientras su cuerpo le lanzaba un revés a Beatriz, que esta esquivo con agilidad. "Matala" dijo la voz de la cabeza de Angelo.

-Perdona que no te matara.- Beatriz parecía enfadada.

-¡Para me joder!- le respondió el. Entonces Ilargia le lanzo un jarrón a la cabeza, Angelo volvió a caer al suelo inconsciente.

-No durara mucho, trae me una silla y cuerdas, mejor la sabanas.- Beatriz cogió a Angelo en sus pequeños brazos, entre las dos lo ataron a una silla.- Vamos.- le ordeno Beatriz, cuando vio que empezaba a despertar. Abrió la ventana.- Abraza te a mi lo máximo que puedas.- Ilargia le miro asustada,- confía en mi.- ella asintió y se abrazo a Beatriz todo lo que pudo.

-¿No me habéis matado aun?, sois unas blandengues sentimentalistas.- Angelo volvía a estar despierto y su cuerpo intentaba zafar se de sus ataduras.

-Hasta luego Angelo.- Beatriz sonrió y abrazando a Ilargia salto por la ventana que estaba en un décimo piso.
El viento azoto sus rostros durante la caída, Beatriz pudo distinguir a varias personas en el suelo del patio donde caerían que sabia que estaban poseídos por Lydia.

-¡En cuanto caigamos, sube te a mi espalda!- le grito a Ilargia, ella asintió con el terror dibujado en la cara.

Quedaban cinco pisos hasta el suelo.
Cuatro.
Tres.
Dos.
Uno.

Ilargia cerro los ojos, de repente el viento dejo de soplar, pero no sintió ningún impacto, solo que se habían detenido.
-Te he dicho que te subieras a mi espalda.- le recordó Beatriz, Ilargia abrió los ojos y después de deshacer el abrazo que le unía a Beatriz, se subió a la espalda de la Kael.- Agarate fuerte.- dijo y comienzo a saltar como un gato entre las personas, mucho mas alto de lo que jamas había visto saltar Ilargia, esquivaron varias personas y por suerte salieron del castillo sin que nadie las siguiera, Beatriz no se detuvo en ningún momento y corriendo llevo a Ilargia por el bosque.
Llegaron al claro donde estaba Eli, atados a un árbol había tres caballos, Beatriz se detuvo y dejo por fin que Ilargia se bajara de su espalda.
Entonces en cuanto los pies de ella tocaron la hierba del claro una luz envolvió al ángel de piedra.

-Venimos a buscaros.- dijo una voz melodiosa.
..............


Nota de la Autora:

Por fin no??, espero que tengáis el corazón en una mano y la mano sin uñas ^^
intentare seguir pronto, el cap iba a ser mas largo pero al final no he tenido todo el tiempo que pensaba =D COMENTAR!!!!!!!!! ¬¬
Besotes!!

viernes, 30 de julio de 2010

Capitulo 20, Cuando la tormenta se forma


La puerta de la habitación estaba cerrada, Tomas estaba tumbado en la cama durmiendo, llevaba dos días en el cargo y ya estaba agotado, los vampiros tenían disputas estúpidas a todas horas, estaba deseando que aquel siglo terminara pronto.

Un leve crujido indico que la puerta estaba siendo abierta por alguien, pero Tomas siguió durmiendo.
Unos pasos ligeros se acercaron a la cama, la rodearon y pusieron en cada punta algo con suavidad, los muelles rugieron cuando alguien se subió a la cama, pero Tomas no se despertaba, solo lo hizo cuando se sentaron en su pecho, entonces abrió los ojos de golpe.

-¿Que haces aquí Lydia?.- comenzó a decir, pero ella le puso un dedo en los labios.

-Sentimientos, voluntad, mente y cuerpo no os resistáis.- Tomas le miro sin comprender, ella se inclino y le beso en los labios. Volvió a incorporarse y subió los brazos por encima de la cabeza- Ahora sois mios.- bajo los brazos sin previo aviso y agarro la cabeza de Tomas.

-¿Que haces? Estas loca.- Tomas se resolvió, los brazos de Lydia comenzaron a brillar, el paro de agitarse, su mirada se quedo vacía.Lydia sonrió al contemplar el magnifico funcionamiento de su hechizo.

-Ahora vas a responderme a una pregunta ¿Que es Ilargia?-

-Un ángel.- la voz de tomas sonó hueca.

Lydia se rió.-¿De que me sirve eso?- exclamo cesando repentinamente su risotada.

-Cuando un vampiro chupa la sangre a un ángel, consigue un poder infinito.- Tomas seguía hablando con aquella voz muerta.

-Eso es mas interesante, ¿A que se debe ese poder?-

-Por que son casi pura energía.-

Lydia sonrió, un plan comenzaba a trazares en su cabeza.

-Escucha me atentamente Tomas, vas a preparar una unión para dentro de cinco días, nuestra unión, no quiero esperar mucho mas- dijo acariciando la frente de Tomas.- al quinto día te unirás conmigo para toda la eternidad. ¿Lo has entendido?- Tomas movió mecánicamente la cabeza, Lydia se rió con carcajadas infantiles.- Muy bien Toni, ahora quiero que convalezcas a todos de que estas locamente enamorado de mi.-

Lydia se levanto del pecho de Tomas, salto al suelo y desapareció por la puerta con pasos ligeros y sinuosos.



Nota de la Autora:
Se que es algo cortito pero bueno estoy trabajando para aumentar los contenidos del blog ^^
Puede que si una persona acepte a comprometerse, dentro de poco leáis entrevistas a los personajes, que se planten preguntas sobre la historia y respuestas jeje, o hipótesis de como continua la historia.
No se si aceptara, pero yo creo que estaría bien, si eso opinar jeje.
Besotes!!
PDT: Lokillas gracias por comentar!
;D

jueves, 29 de julio de 2010

Capitulo 19, Planes y Sueños


Beatriz se levanto asustada, Eli observo a Ilargia desde el suelo.

-¿Que... que haces aquí Ilargia?- Beatriz comenzó a retorcer se las manos nerviosamente.

-¿Podemos dejar esa pregunta sin responder? ¿Puedes ayudarme?- Ilargia también estaba nerviosa, pero sabia que no estaba equivocada con Beatriz, ella tenia que ayudarle, ella le había ofrecido ayuda antes y sabia donde estaba el claro del ángel.

-Te dije que si cuando nos conocimos, pero no me esperaba que me descubrieras aquí con Eli, no se lo digas a nadie por favor.- Beatriz le cogió de las manos y le miro suplicante.

-¿Por que no se lo puedo decir a nadie?- Ilargia no comprendía por que Beatriz le pedía eso.

-Un mago negro y un Kael no pueden estar juntos.- le respondió Eli que se había levantado ya del suelo.

-¿Y eso?-

-Un mago negro tiene el poder de controlar la magia que es mas mental, el Kael controla el cuerpo.- Beatriz sonrió.- una combinación así seria casi imparable.- la sonrisa se hizo triste.- por eso esta prohibido, el castigo es la muerte.-

-Pero... eso no es justo, si os queréis no deberían separaros nada, ¿no?- soltó Ilargia sin pensarlo.

-Estoy de acuerdo, pero el resto no.- Eli abrazo a Beatriz por detrás.- ¿Prometes no decírselo a nadie?-

-Prometido, pero Beatriz, necesito tu ayuda.- Esta vez fue Ilargia quien cogió las manos de Beatriz.

-Primero explicame todo lo que sepas.- una sonrisa conquisto el rostro de Beatriz.- siéntate con nosotros.-

Los tres se sentaron, Beatriz encima de Eli y Ilargia delante de ellos.

-Bueno... he tenido un sueño, se que no es muy fiable... pero...- comenzó Ilargia.

-No te preocupes, aquí eso si que significa algo.- Beatriz le infundo valor con una sonrisa.

-Pues en el aparecía un chico con el pelo rubio y los ojos...-

-Brillantes como el sol.- dijeron Eli y Beatriz a la vez.

-¿Lo conocéis?- los ojos de Ilargia se iluminaron, tal vez estaba mas cerca de resolver el misterio.

-También de sueños.- le respondió Beatriz. La ilusión de Ilargia se desinflo.

-Me dijo que tenia cinco días, ayer a la noche para volver.-

-¡Solo cinco días!- exclamo Beatriz.- cinco días para sacarte de aquí y parar a Lydia.-

-Me dijo que tu me ayudarías, que tenia que ir al quinto día al claro del ángel.- señalo la estatua.

-¿No te dijo nada mas verdad?- Eli le interrogo con la mirada, ella meneo la cabeza.

-Tendremos que preparar una vía de escape alternativa.-Beatriz se giro hacia Eli.- ¿Podrás conseguir caballos?-

-Por supuesto.- le respondió y le dio un beso.

Acordaron comportase con normalidad durante los cinco días, al quinto Beatriz se llevaría a Ilargia al claro, donde Eli les esperaría con caballos por si acaso el misterioso muchacho no aprecia.

-¿Y después a donde iremos?- pregunto Eli cuando solo quedaban unas horas para amanecer.

-No se donde iréis vosotros dos...- dijo Beatriz justo antes de dormirse profundamente.

-¿Dos?- Eli miro extrañado a Ilargia.

-No ves que estaba a punto de dormirse, no era coherente lo que decía.- Ilargia se levanto mientras lo decía,- me voy ya, os dejo solos, espero que no te aburras.- empezó a caminar hacia el castillo.

-No te preocupes, me gusta velar sus sueños.- susurro Eli.


Nota de la Autora:
Un capitulo mas y empezara la acción chic@s ^^, a no ser que pase algún improvisto.
Gracias por los dos comentarios, son pocos pero alegran.Seguir comentando,
!!!COMENTARRRRRRRRRRRRR¡¡¡ y
Disfruta :D

martes, 27 de julio de 2010

Capitulo 18, El angel


Eli y Beatriz se levantaron y salieron del claro, atravesaron el bosque de camino al castillo, antes de llegar a el final de los arboles se besaron tiernamente y se separaron, cada uno tomo un camino distinto.
Eli se fue al gran salón de los magos negros y Beatriz a su habitación, se metió directamente a la ducha de su baño, cuando salio saco la ropa del armario, un pantalón negro bonbacho y una camiseta negra ajustada. Se vistió y salio fuera en dirección a el gimnasio, por el camino se encontró con varios vampiros, ya que aun no había amanecido, para su decepción y abatimiento, todos llevaban las pulseras controladoras.

"Todo se esta descontrolando, va muy rápido, creo que pronto dejara su forma de niña inofensiva y tomara el mando de los vampiros" un escalofrío le recorrió la espalda,"cuando eso ocurra, mas me vale sacar a Ilargia de aquí" mientras pensaba esto vio una joven rubia en el centro de un circulo de vampiros, sin duda Lydia que había pasado a su forma adulta, ahora solo le faltaba esperar poco tiempo para ser la líder.

Una imagen le sobre salto, el gran salón, varios cuerpos en el suelo y Lydia riendo, la sangre de Beatriz empezó a hervir de odio. Se acerco a los cuerpos inertes para ver quienes eran...

-Buenos días,- le susurro al oído Ilargia, Beatriz se sobresalto y la visión acabo.- ¿Te vienes conmigo a desayunar?- una sonrisa recorría el rostro de Ilargia.

-Claro.- le respondió Beatriz, intento sonreír pero el rostro que había visto en la visión estaba grabado en su retina.

Después de desayunar, entrenaron, Ilargia consiguió en un día lo que a un Kael le costaba dos años, Beatriz estaba entusiasmada, pues eso significaba que en cinco días controlaría ya todo.

-Me voy ya.- anuncio Beatriz cuando el sol empezaba a caer.

-¿A donde vas?- le interrogo Ilargia.

-Umm, estoy cansada tengo sueño.- un bostezo corroboro lo que decía, sonrió y salio corriendo del gimnasio, Ilargia se quedo sola, ya que Angelo no había entrenado ese día.

Ilargia estaba muy intrigada por el comportamiento de Beatriz, así que decidió seguirla.
Beatriz se fue a su habitación y se ducho de nuevo, Ilargia espero fuera de la habitación, en una esquina del pasillo.

Paso una hora...
Dos horas..
Tres horas...

Sin previo aviso Beatriz abrió la puerta a toda velocidad, se había cambiado y llevaba un elegante vestido negro, salio corriendo y la puerta se cerro detrás de ella, paso junto a Ilargia pero no se dio cuenta de su presencia, la muchacha siguió a la Kael durante los pasillos desde lejos, Beatriz salio del castillo y se interno en el bosque, Ilargia tuvo mas difícil seguirle entonces, pero aun así lo consiguió, llegaron a un claro.

-¿Otra vez tarde?- le pregunto una figura encapuchada a Beatriz, ella le hizo un puchero.- pero no se puede negar que estas muy guapa.- y la figura le agarro por la cintura, Beatriz le quito la capucha y Ilargia pudo ver a un muchacho, el pelo castaño le caía hasta las orejas, sus ojos verdes miraban con dulzura los de Beatriz. Los dos se besaron con pasión.

Ilargia se sintió culpable por estar allí, desvió la mirada de la pareja, estaba a punto de irse cuando vio algo que le llamo la atención.

-Me he quedado dormida.- dijo Beatriz, un boztezo se le escapo.

-Deberías dormir mi amor.- le respondió el muchacho.

-Deberías besarme mas mi amor,- dijo en broma ella.- tu eres todo lo que necesito.- el se rió.

-Vamos a nuestro árbol, tumbate un rato y duerme.- el le miro serio.

-Pero yo no quiero dormir, no tengo sueño Eli.- le respondió ella besando su nariz.
Eli le cogió en brazos antes de que pudiera protestar. Le llevo a un árbol cerca de donde se escondía Ilargia, deposito a Beatriz en el suelo y se sentó, ella se sentó sobre el.

-No creo que me pueda dormir.- Beatriz le miro con ojos de cordero.- Hay demasiadas cosas en mi cabecita, ¿Por que no me haces olvidarlas con un beso?- Eli sonrió y le beso en los labios.

- Beatriz, necesito tu ayuda.-






Nota de la autora:Hello!!, bueno siento tardar tanto en subir pero Francia y los SanFermines no perdonan :D
Agradeceria comentarios, que no cuesta nada comentar ¬¬ y hace mucha ilusion leerlos.Os voy a decir que algunas preguntas se responderan pronto y que la muerte acecha en cada esquina(risa malvada), pero claro la muerte de ¿Quien?
Bueno os dejo pensando, solo una ultima cosa.
¡¡¡COMENTAR!!!!
Ya esta :D
Besotes!!

domingo, 11 de julio de 2010

Capitulo 17, poco tiempo y malas noticias


Ilargia y Angelo cerraron la puerta de los edificios, caminaron dejándolos a sus espaldas.

-¿Cenamos?- le pregunto el con una sonrisa, ella simplemente asintió.

Leo y Elizabet les esperaban ya en la mesa, Ilargia empezaba a sentirse parte de aquel mundo, se sentía de una forma que nunca había experimentado, feliz.
La mesa volvía a estar repleta de comida y la charla durante la cena fue fluida y amistosa, el ambiente era de confianza. Cuando acabaron fueron todos juntos hasta el patio con jardines, ahí se quedaron Elizabet y Leo, Angelo acompaño a Ilargia a su habitación.

-Mañana pasare a recogerte a la misma hora, así que intenta descansar.- le dijo el con una sonrisa.- Buenas noches.- y se fue.

Ilargia entro y encendió el interruptor esperando ver a Beatriz en la mesa, pero no había nadie. Sonrió y cerro la puerta, se dirigió a la izquierda y entro en el baño.
Después de ducharse se puso un pijama que encontró en un cajón bajo de la estantería, apago la luz y se metió a tientas en la cama, en cuanto su cabeza toco la almohada se quedo dormida.

Estaba en un ladera sin arboles, con una gran luna de fondo, en la cima de la ladera había un piano, la melodía que salia de el lo llenaba todo, Ilargia se dirigió hacia la cima como hechizada por la música. Cuando llego a la cima pudo ver al pianista.

Era el muchacho de ojos dorados, ella contuvo el aliento, el dejo de tocar y levanto la mirada de las teclas para posarla sobre los ojos de ella. El le sonrió y ella se sentó en el banco junto a el.

-¿Quien eres?- le pregunto ella después de un silencio.

-Tu ya me conoces.- su sonrisa se hizo triste.- pero ahora no me recuerdes y si te lo dijo, temo ponerte en peligro...-

-No... no entiendo... nada.- dijo con la duda en la voz.

-Lo harás, solo he venido para recordarte el plazo.- su sonrisa se hizo otra vez alegre y sus ojos brillaron como el sol.

-¿Que plazo?-

-El plazo en el que acaba tu tiempo aquí.- el sonrió mas.

-¿A donde iré después?-

-Volverás a tu hogar, lo que sera dentro de... cinco días humanos.- Ilargia dio un respingo al escuchar el poco tiempo que tenia.- Vendrán a recogerte en el claro del ángel, ella sabe donde esta ese claro.-

-¿Ella?-

-Tu la conoces y ya te ha ofrecido su ayuda antes.- el muchacho se levanto- ya te van a despertar, tengo que irme-

-¿Es que no estoy despierta ya?- el le sonrió en respuesta.


-Ilargia, dormilona es hora de ir a entrenar.- unos brazos la sacaron del dulce sueño, el sol aun no había salido, Déla estaba de pie junto a la cama.- Angelo ya te espera en la cocina.- Ilargia se estiro en la cama y se levanto con pereza.


-¿Que era sobre lo que me tenias que preguntar?- Eli y Beatriz estaban sentados bajo un árbol del borde del claro.

-Es sobre esta pulsera- saco la pulsera que Lydia había intentado ponerle y se la enseño a Eli.- creo que es una controladora pero no estoy segura.- el le miro con los ojos abiertos.

-¿De donde has sacado esa pulsera? están prohibidas- le cogió la pulsera de la mano y la examino de cerca.- no te equivocas, es una controladora.-

-Hoy me la han intentado poner, supongo que Lydia no sabe que pase una temporada con los magos negros.- dijo con una sonrisa- claro que nadie lo sabe, por que supuestamente estoy muerta.- soltó una risita, de repente se puso seria.- Lo malo es que ha conseguí ponérsela a otro Kael y sospecho que no tardara en ponérsela a gente poderosa, nadie sospecha de niñas. ¿Hay alguna forma de quitarlas?-

-Solo es posible quitárselas si el que la lleva muere o el que la ha a creada y del que es la sangre de la piedra blanca muere o se la quita a el portador. No hay otra forma.-

-Eso son malas noticias para todos.-


Nota: Hola!!!!!!!!, bueno como mañana es un día especial (Mi cumpleaños) he decidido subir este capitulo como regalo para los que leéis el blog! Disfrutar. X cierto!
Campeonesssssssssssssssssssssssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Por fin algo bueno que celebrar leches!!
;D

viernes, 9 de julio de 2010

Capitulo 16, caricias en la oscuridad


Ilargia resoplo cansada y se sentó en el suelo.

-Estas echa toda una blandengue, no hemos echo casi nada.- Beatriz le miro con una sonrisa de superioridad mientras giraba como una bailarina esquivando cada una de las dagas que Angelo le tiraba.

-Deja que descanse un rato Beatriz, ¿por que no peleamos tu y yo?- Angelo dejo de tirarle dagas y le dedico una sonrisa entre jugetona y retadora. Beatriz no giro mas y le dedico una sonrisa a su vez.

-Acepto el reto, a si la blandengue podrá descansar un ratito. ¿Preparado para la paliza que te voy a dar?- Angelo no le contesto y se limito a quitarse la camisa blanca y de manga larga que llevaba, los agudos ojos de Beatriz no tardaron en fijarse en la pulsera que adornaba su muñeca, le costo reprimir la sorpresa y el malestar, pero se aguanto.

-Empezamos... !!YA¡¡- grito Angelo lanzándose como un león sobre su presa, pero Beatriz le golpeo primero, el cayó al suelo bajo la atenta mirada de Ilargia que estaba sentada en un extremo de la sala, Beatriz saco una daga y intento cortar la pulsera, pero esta no cedía y Angelo volvía a estar consciente.

-Creo que te he ganado, ¿Que hora es?-

-Ummm... creo que las doce de la noche, no se como hemos aguantado hasta esta hora entrenando contigo.- le respondió Angelo desde el suelo, la sorpresa recorrió el rostro de Beatriz.

-Ya esta bien por hoy, os dejo a los dos recogiendo- Ilargia le fulmino con la mirada- es la tradicion chica, no me mires así...- añadió Beatriz justo antes de salir a toda velocidad por la puerta como alma que lleva el diablo.

-No se que le pasa ultimamente a esta chica, esta muy rara.- sentencio Angelo mientras se levantaba del suelo y indicaba a Ilariga que le ayudara a recoger.





En un claro de un bosque cercano a el castillo,se alzaba un estatua en parte decorada por las verdes yedras del bosque, que representaba a un ángel rezando. Por un extremo de el claro apareció una figura blanquecina,era una muchacha con el cabello alborotado, que había aparecido a la carrera y que se detuvo para poder respirar.

-Has venido, tarde como siempre, pero has venido.- dijo una voz desde el lado opuesto del claro.

-Eli- le respondió ella con un susurro dulce.

-Mi pequeña Beatriz, ¿Cuanto hace que no estabas aquí?- le dijo el también con dulzura mientras se acercaba con pasos tranquilos a ella.

-Un año, desde que los magos os fuisteis a vuestra estúpida convención en no se sabe donde.- le respondió sin mirarle a los ojos.

-¿A cambiado algo desde entonces? ¿Has conocido a alguien... especial?- la voz de Eli sonaba algo insegura pero aun dulce.

- ¿Y tu?- el mago se acerco mas y cogió el rostro de ella entre sus manos, obligando la a mirarle a los ojos, pero ella que era rebelde los cerro.
El podía sentir como ella se estremecía con el tacto de su piel.

-Creo que mis temblores responden a tus preguntas, ahora es a ti a quien le toca respon...- el le corto besándola y estrellándola contra si.

-Cuanto te he echado de menos.- el la abrazo con sus grandes brazos mientras ella se acurrucaba en su pecho.

-No tanto como yo.- una risa ligera escapo de su boca.- no sabes cuanto te he necesitado a mi lado, me he sentido tan sola...-

-Pero ahora yo estoy aquí, todo ira bien.- su abrazo se hizo mas fuerte.

-Yo no estoy tan segura de eso.- levanto la cabeza y le miro a los ojos.- necesito consultarte sobre una cosa, pero puede esperar.- añadió besándolo.


Nota de la autora: es cierto que dije que no subiria hasta que se solucionara el problema de mi ordenador, pero esque tenia "mono" de escribir, no tenia sueño, no habia ganas de salir por ahi en San Fermines hoy y simplemente me ha dado la gana de escribirlo. Aun que me han dado tambien ganas de mandar a la mierda a donde se escribe directamente en el blog.
Bueno disfrutar de este capitulo 16! ya comentareis si eso...

miércoles, 30 de junio de 2010

Capitulo 15, Fingida inocencia


Los vampiros entraron dentro del gimnasio sin descalzarse, lo que molesto a Beatriz, que había sacado un muñeco para practicar su puntería con las dagas que escondía entre su ropa.
A la cabeza del pequeño grupo estaba una niña rubia con tirabuzones, Lydia, que a pesar de su pequeño tamaño andaba ya con aires de arrogancia. En el grupo se encontraban vampiros muy influyentes, como Tomas y Elizabet, que iban en el mismo paraguas, pero también había dos figuras con túnicas azules que les cubrían por completo, de pies a cabeza.
Las dos figuras eran magos negros, los que se encargaban de proteger con magia al grupo de vampiros. Si morían o no prestaban la suficiente atención, el resto del grupo ardería por el sol. La idea de matarlos, cosa no muy difícil, se paseo por la mente de Beatriz, pero eso no le gusto mucho, si moría la causante de todo su futuro dolor ahora, también lo harían Elizabet y Tomas, que le gustaban, además de que tenia cierto aprecio por los magos negros. Solo eso la disuadió, por que además estaba la amenaza de que todo el poder de la oscuridad fuera a por ella, matar a un gobernante poderoso, como era Tomas en ese momento, y a una futura reina muy prometedora, no era la mejor forma de sobrevivir en ese mundo. Pero eso no le importaba mucho…

-¿Dónde esta el resto de los Kael?- pregunto una vocecita aguda, Beatriz lanzo una daga al corazón del muñeco, como le irritaba aquella niña, su voz le perforaba los tímpanos y estuvo apunto de lanzarle una daga a ella también, pero se refreno, los magos la hubiesen parado y no hubiese servido para nada, bueno, solo para descubrir el odio que le tenia.

Beatriz se giro hacia el grupo y se inclino.

-Buenos días nobles compañeros de la oscuridad, ¿Qué les trae a este humilde gimnasio?- dijo con amabilidad, siempre había sido buena actriz, hubiese deseado decir “¿Que coño haces aquí desperdicio de la oscuridad?, fuera de mi gimnasio y vuelve a tu cloaca” y acto seguido lanzarle una daga a cada mago para romper la protección y matar a aquella niña del diablo.

-Te he hecho una pregunta- insitito la niña.

-Buenos días a ti también Beatriz, perdona el ímpetu de Lydia, pero es que tiene una sorpresa para vosotros y no quería esperar a dárosla.- Elizabet le dirigió una sonrisa en forma de disculpa a Beatriz.

-Siento decir que el resto de mi grupo, salvo dos compañeros míos, se han ido a una misión de entrenamiento.- Beatriz lo dijo con el tono correcto y no delato el regocijo que había en su interior, este fue en aumento en cuanto Lydia dejo de sonreír.

-Es una verdadera lastima. Pero de todas formas puedo darte tu regalo.- Lydia se acerco a Beatriz saltando de forma inocente y le intento coger una mano.- Deja que te lo ponga.- su voz aguda tenia un tono dulce, pero no podía engañar a Beatriz.

-Preferiría ver que es primero.- para reforzar su autoridad la Kael lanzo una daga mas al muñeco acertando entre las cejas, la niña se asusto poco, pero suficiente para que dejara de intentar ponerle el regalo ella misma, opto por enseñárselo.

Extendió el brazo y de su mano colgó una pequeña pulsera con una piedra blanca y roja en el centro, Beatriz la cogió y sonrió complacida.

-Muchísimas gracias mi señora, siento decir que ahora no me la pondré pues temo romperla en el entrenamiento, la guardare para una ocasión importante.- la niña se mostró algo decepcionada con aquellas palabras, pero mantuvo su actitud amistosa.

-No te entretenemos mas Beatriz, ya nos veremos por el castillo.- Elizabet cogió la mano de Lydia y se la llevo de vuelta a los paraguas junto con el resto del grupo, salieron del gimnasio con paso lento y fúnebre en dirección a el castillo. En cuanto estuvieron lo suficientemente lejos Beatriz descargo toda su furia, lanzo diez dagas, una detrás de otra y las fue clavando, una en el corazón, cinco en el cuello y en fila, una en mitad del pecho, otra en la empuñadura de la que había clavado entre las cejas, y dos en los ojos.

-Buena puntería- dijo una voz de chico, su dueño salio de la oscuridad de una esquina de la sala, el rostro de Beatriz se alegro en cuanto escucho su voz.- ¿Te espero donde siempre, a la hora de siempre?- ella sonrió y asintió. El muchacho se sumergió en la oscuridad y desapareció.

-Hey, ¿Qué querían los importantes vampiritos?- Angelo y Ilargia ya habían vuelto, el le miro interrogante.

-Solo molestar, ¿empezamos con el entrenamiento?- una sonrisa juguetona ilumino su rostro.

martes, 29 de junio de 2010

Capitulo 14, equilibrio...


Después de dejar atrás los jardines y volver al castillo, Angelo llevo a Ilargia a la cocina de la noche anterior.
Cuando entraron la chica con la que Angelo había hablado la noche anterior se les acerco radiante, en las manos llevaba algo.

-La futura señora del castillo se ha acordado de mi cumpleaños.- dijo entusiasmada.- me he dado este collar.- señalo en su cuello la joya, era de corte simple, una piedra blanca que en el centro se volvía roja como la sangre y que colgaba de una cadena plateada.- también me ha dado esto para ti.- enseño a Angelo una pulsera con una piedra parecida.- Es muy detallista, anda ponte lo ya.- y sin esperar un segundo cogió la muñeca de Angelo y le ato la pulsera- ¿Os pongo el desayuno?- una sonrisa radiante iluminaba su cara, aun no sabia lo que sus actos causarían.

-Claro Déla, pero primero os he de presentar, Ilargia mi protegida y Déla, una especie de hermana adoptada mía.-

-Encantada de conocerte.- Déla se acerco y le dio un abrazo a Ilargia, ella se quedo paralizada pero no mucho tiempo y respondió a su abrazo. Cuando por fin se separaron Déla miro a Angelo como si pudiese hablar con la mirada.

Se sentaron en la misma mesa que la noche anterior y desayunaron con tranquilidad.

-Parece maja.- comento Ilargia simplemente por el placer de decir algo.

-Es buena persona, muy ingenua y necesita protección contra casi todos los de este castillo…- le respondió Angelo.

-¿Cómo es que es tu hermana “adoptiva”?- el soltó una pequeña risita y una sonrisa conquisto su boca.

-Yo cuando vivía con los humanos, tenía… una hermana, pero tuve que dejar atrás toda mi vida para poder aprender a controlar lo que soy, Déla, también tuvo que dejar todo atrás para venir aquí, tenia un hermano mayor, los dos necesitábamos a alguien , ella alguien a quien acudir y yo alguien puro al que proteger.-

-¿Por qué esa necesidad de proteger a alguien puro?- pregunto ella con interés.

-Después de todo lo que he hecho, de ha todos los que he matado, proteger algo bueno me hace sentir mejor, como si reparase mi daño, aun que se que es solo una ilusión, ayuda…- Angelo se perdió entre sus fúnebres pensamientos y Ilargia no quiso preguntar mas.

Acabaron y se fueron de nuevo hacia los jardines.
Estaban ya cerca de las construcciones en las que entrenaban los Kael, cuando vieron como un grupo de gente con paraguas negros salían de dentro.




Nota: Ultimamente lo subo mas cortos, pero es que tengo la pereza del verano :D

lunes, 28 de junio de 2010

Capitulo 13, Invisibles...


Todas las personas de la sala estaban de nuevo en el suelo sentadas, salvo Beatriz que miraba con ansiedad hacia la puerta que daba a los jardines.

-¿En que consiste la prueba?- pregunto una chica, Beatriz se giro hacia ellos y los miro uno por uno.

-Creo que todos sabéis la historia de los Kael, pero nunca esta de mas recordar, acomodaros.- se sentó frente a ellos y comenzó a hablar con la voz de un narrador centenario, de uno que sabe que tiene tiempo y de que el tiempo no es nada.- En un principio se creo nuestro grupo con el objetivo de controlar a esos humanos con capacidades especiales, con el don de la muerte en sus manos, no eran seguros para nadie en estado puro, así que el objetivo del grupo era instruir en el control y después ser un simple apoyo para los componentes.
Pero con el tiempo eso cambio, el grupo se fue volviendo mas corrupto, mas codicioso de poder y dinero, al final se transformo en un reclutador de asesinos, que vendían su propia alma al mejor postor, a veces eran guarda espaladas de los poderosos, pero en el momento en el que alguien les pagase mas estarían dispuestos a matar a su protegido.- una risa escapo de la boca de Beatriz.- Esto siguió siendo así hasta hace poco, la situación era insostenible, pues los Kael ya no podíamos confiar los unos en los otros.
Entonces apareció en el grupo una Kael que había estado antes con los magos negros, pero que no había encajado y que se había visto que debía ir con los Kael, ella cambio su visión, les dijo que se habían perdido, que debían volver a sus principios, dejar el oro para los que son mundanos, pero no para ellos.
Ella dijo que tenían otro destino, el de proteger el orden y que si no lo cumplían su don de muerte se les retiraría, solo era una pequeña niña, hablo con los ojos cerrados y luego se durmió en brazos de Morfeo y nunca volvió a despertar.
Los más ancianos vieron que tenia razón y aunque algunos no quisieron el cambio, este se hizo, de simples mercenarios pasamos a ser protectores del orden, por eso cada uno de vosotros protegéis a varios mandatarios de la oscuridad. Pero ahora… tenéis que dejar todas vuestras posiciones y esconderos donde nadie os encuentre nunca, por lo menos hasta que pasen 12 meses.-

-¿Vamos a abandonar a nuestros protegidos un año?- grito una muchacha.-¿Y si alguien ataca en ese tiempo?- la ansiedad dominaba su voz.

-Os aseguro que si os quedáis a su lado y los protegéis, seréis vosotros mismos los que cortéis su vida.- le respondió Beatriz, todos contuvieron la respiración.- Pasaran cosas, pero quiere que no volváis aquí hasta que… pasen 12 meses, aunque dijan que el peligro a pasado, 12 meses recodarlo. Ahora debéis iros de aquí hoy mismo, no le dejáis a nadie donde estáis, ni a vuestros compañeros, coger vuestras cosas sin que os vean, salir de aquí de forma invisible, desaparecer en el con fin mas lejano, ahora ya no tenéis otra misión que la de no existir. Una ultima cosa, no aceptéis nada de nadie, ni de una niña. Ser invisibles.- acabo de decir y se giro, pudo oír el susurro débil de las pisadas, como el viento se llevaba el rastro de todos ellos, cuando se volvió a girar ya no había nadie, estaba sola. Miro hacia los jardines y vio un grupo de personas que se acercaban con paraguas, solo podían ser vampiros.

“Estoy sola ante el peligro, completamente sola” pensó.

martes, 22 de junio de 2010

Capitulo 12, acrobacias en la cuerda floja


Angelo espero a que Ilargia se duchara y vistiera, la muchacha salio de la habitación una hora después de que Angelo la despertara.

-Has tardado mucho, y unos pantalones vaqueros no son lo mas adecuado, cuando lleguemos al gimnasio Beatriz te dará ropa.- Ilargia se sobresalto al oír el nombre de Beatriz, pero supo disimular su nerviosismo. Fueron yendo hacia el lado este del castillo.

-¿Beatriz ya esta allí?- pregunto sin darle mucha importancia.

-Si, lleva allí desde que amaneció, normalmente suele dormir y llega más tarde que el resto, pero se queda más rato y así lo compensa con creces, además suele esforzarse mucho más que el resto. Es buena, supera al resto con diferencia- Angelo esbozo una sonrisa.- si consiguiera ganarla una vez me consideraría invencible. Tal vez es mucho exagerar pero es buena, muy buena.- mientras el decía esto llegaron unos a grandes jardines, en mitad de ellos se alzaban cuatro edificios

El estilo era oriental, lo que hacia desentonar a las construcciones con el conjunto de el castillo.

-¿Quieres ver como pelea?- le pregunto Angelo, ella asintió. Entraron en el edificio más grande y central, se quitaron antes de entrar los zapatos y caminaron por pasillos de papel hasta una gran sala, sobre el suelo de bambú había varias personas, en el centro Beatriz, estaba de pie con las palmas de las manos unidas y los brazos estirados sobre su cabeza. Empezó a mover la parte superior de su cuerpo hacia un lado, el resto de personas que había allí le imitaron.

-Es el movimiento de la media luna, una técnica de yoga.- le susurro Angelo al oído. Ilargia asintió mientras miraba como todos seguían los movimientos de Beatriz.

-Muy bien chicos, ahora vamos a comprobar como atacarías, si preferís en grupo o individualmente, os doy diez minutos para pensar la estrategia, me iré de la habitación y cuando el tiempo pase me sentare en mitad de la sala, entonces podréis empezar a atacar. Hoy os dejo usar armas de verdad.- Entre las personas de la sala se extendió un murmullo de aprobación.- Gana quien consiga que yo sangre.- Beatriz sonrió.

-¿Cuál es la recompensa?- dijo un chico que se acerco demasiado a Beatriz.- Un beso estaría bien, ¿Verdad chicos?- Beatriz le sonrió aun mas, el peligro brillaba en sus ojos.

-Ya veremos, pero yo me quedaría contenta con conservar la cabeza sobre los hombros.- la sonrisa de Beatriz se ensancho mas si se podía y se encamino hacia los dos intrusos.- Ven conmigo, te voy a dar algo mas apropiado.- le dijo a Ilargia, esta la siguió mientras la primera se encaminaba hacia uno de los edificios de afuera, le llevo hasta una habitación con bancos y armarios. Le dio un conjunto blanco de estilo oriental como el que ella llevaba, eran una camisa con bordados en plata y unos pantalones bombachos.

-Tengo que volver ya, pero te espero afuera para que veas la demostración.- le dijo con una sonrisa y salio por la puerta. Ilargia se desvistió y se puso el conjunto a toda velocidad, por nada se perdería algo que prometía ser muy interesante. Salio de la habitación y se fue en compañía de Beatriz, de nuevo a la gran sala de entrenamientos.
Cuando llegaron ella le hizo una señal con la mano para que se quedara en la puerta, se fue hacia el centro de la sala, que ahora estaba despejada y se sentó.
Una ráfaga de puntas metálicas salieron despedidas hacia ella, pero las esquivo saltando hacia arriba y dando una vuelta en el aire, desde ahí lanzo varias puntas también metálica, antes de que tocara de nuevo el suelo se oyó como impactaban y varios gritos salieron de un extremo de la sala. Beatriz miro hacia donde procedían los gritos y sonrió, del lado opuesto a donde habían atacado primero aparecieron cinco personas, todas ellas con enormes espadas y alguna katana. Beatriz comenzó a saltar como un gato montes entre ellos, tocándoles en puntos vulnerables de su cuerpo, con una velocidad casi imposible, todos intentaban moverse pero era inútil, ella se doblaba y retorcía de forma imposible, no podían hacer nada para alcanzarla, las armas cayeron de sus manos y ellos cayeron al suelo.
Beatriz impasible volvió al centro de la sala.

-Solo faltas tu Adrián.- dijo con tranquilidad y una sonrisa dulce en el rostro. Un grito atravesó el aire y una figura blanca cayo desde el techo hacia Beatriz, ella se movió un poco, en el momento en el que ya no podía cambiar el que caía la trayectoria, y el chico que antes había preguntado por el premio se estampo contra el suelo, se quedo inconsciente. – Perdón, también falta Eider.- y se giro con rapidez golpeando a una muchacha que se le había aproximado por detrás en completo silencio. La muchacha salio despedida a causa de un puñetazo que Beatriz le propino en todo el estomago.- He vuelto a ganar. Ahora reuniros todos al centro de nuevo.- dio una patada a Adrián que se despertó sobresaltado.- Ayuda al resto bella durmiente.- y dicho esto se dirigió hacia Ilargia y Angelo, los dos estaban aplaudiendo, para uno aquello era habitual pero para ella era algo espectacular, Beatriz era como una peonza y una gimnasta a la vez, también era tan letal como el mayor de los venenos.

-Te lo dije, es imposible vencerla.- Beatriz le fulmino con la mirada.

-No tanto como tu piensas.- le dijo.- por cierto Angelo, ¿Has llevado a desayunar a Ilargia?- Angelo se golpeo la frente.

-Se me ha olvidado por completo.- cogió un brazo de Ilargia y camino hacia el castillo de nuevo.-Enseguida volvemos.- y desparecieron por el jardín. Beatriz volvió dentro y observo a las personas que había dentro.

-Tengo una prueba para vosotros.- les dijo con una sonrisa.- una muy importante.-

“No dejare que los atrapes Lydia, no van a ser tus peones” pensó Beatriz.

lunes, 21 de junio de 2010

Capitulo 11, Lagrimas en la noche.


Ilargia miro sorprendida como la figura se levantaba y se quitaba de la cabeza la capucha negra.

-¿Qué haces aquí Beatriz?-

-Cierra la puerta.- dijo con voz tajante, al ver que la muchacha no le obedecía se acerco a la puerta y la cerro ella misma, en sus ojos había lagrimas.

-¿Qué te ocurre? ¿Por qué lloras?- le pregunto con ansiedad Ilargia, que aunque conocía poco a Beatriz le tenia ya un gran aprecio. Ella sonrió con tristeza.

-Aun nada- Ilargia se hundió en la inmensa tristeza que destilaban los ojos de Beatriz.

-¿Qué has visto?- le pregunto de nuevo mientras le llevaba a las sillas de la mesa.

-No te puedo decir que he visto con exactitud, pero si que se acercan tiempos difíciles, tiempos tan oscuros que la propia oscuridad se tambaleara con los cambios que van a suceder. Tiempo de muertes y alianzas rotas, tiempo de traición, tiempo de mentiras, tiempo para que las parcas trabajen a destajo.-

-¿No se puede hacer nada para evitarlo? Podemos intentar cambiar lo que viene.- Beatriz comenzó a reírse ante aquellas palabras.

- Esto no es como quien ganara el partido de mañana, esta escrito, pero ni siquiera los que creen saber saben. Todos piensan que pueden dirigir su destino, pero no ahora, no aquí. Ilargia te voy a contar esto solo… por que confió en ti, por que tú vas a ser una de las protagonistas de estos tiempos y yo voy a necesitar tu ayuda. Si no, no destruiría la poca paz que ibas a tener, pero he de contarte…-

-Entonces cuéntame.- le dijo decidida.

-Se suele decir que hay dos partes del mundo donde habitamos que están vetadas a los humanos, la de la oscuridad donde estamos, y la de la luz donde tú has estado. Se suele decir que entre esas dos, que son enemigos naturales hay un pacto no escrito, un pacto de paz, la luz vive a su aire y la oscuridad no intenta dominar todo el mundo. Lo que pocos saben es que hay una tercera, la parte del cielo, pero eso ahora no importa, aunque si dentro de algún tiempo, y es entonces cuando necesitare tu ayuda.- Ilargia hizo amago de preguntar para que pero Beatriz sacudió la cabeza.- Ya lo veras, pero si me ayudas entonces te lo agradeceré siempre, igual que el mundo- la sonrisa triste de Beatriz se ensancho un poco mas.- Ahora viene la parte en la que este equilibrio se va al garete, alguien de la oscuridad, que esta llamada a gobernarnos, según las dos putas piedras que creen saberlo todo, a gobernarnos con mano firme pero buena, no tiene mucha intención de quedarse solo con la parte de la oscuridad y desea todo. El equilibrio esta para algo, por que si no nos autodestruiremos por el poder. No puedo dejar que eso ocurra, pero no tengo todas la piezas, no puedo pararlo, no puedo, y eso me mata, solo puedo facilitar un poco el camino a la época de paz, nada mas que eso…- Beatriz se quedo mirando los ojos de Ilargia.- Tengo tanto miedo del futuro.- dijo y rompió a llorar.
Ilargia le abrazo y así pasaron horas, Beatriz encorvada y llorando, intentando depurar su corazón del dolor de la muerte de sus sueños. Ilargia acariciaba su espalada intentando calmar el llanto de su amiga.

En medio de algún sollozo Ilargia se durmió y Beatriz le llevo a la cama de la habitación, le metió con delicadeza y se sentó en la ventana mirando como la luna se movía por el firmamento, también en algún momento se descolgó de nuevo por la ventana y volvió a su habitación, donde se metió en la cama y durmió.

-¿Cómo has podido? ¿Es que no entiendes lo que supone lo que pretendes? ¿No entiendes lo que pasara?- le gritara a un Kael Beatriz.

-Ya no tengo elección, solo puedo obedecer, pero tu me puedes liberar.- le dirá el con un brillo especial en los ojos.

-No puedo hacer lo que me pides, soy demasiado egoísta.- le responderá ella, pero el le gritara que lo haga, una y otra vez, hasta que al final ella se acercara y le abrazara, le besara la frente y tomara con sus manos su cabeza.

-Gracias.- le dirá el, ella llorara y con un movimiento rápido le romperá el cuello.

Beatriz se despertó sobresaltada con lágrimas en los ojos y el corazón en un puño. Un nuevo día había amanecido en aquel castillo. El sol iluminaba todo y solo los no vampiros estaban despiertos.

Angelo paso por la habitación de Ilargia y llamo a la puerta. Dentro se oyó un el golpe de algo al caer, Ilargia abrió la puerta con rapidez.

-¿Qué se ha caído?- le pregunto Angelo de buen humor.

-Yo de la cama.-

-¿Que hiciste ayer cuando te deje aquí, montaste una fiesta y no me llamaste? Por que aun vas vestida.-

-Dejemos el tema, ¿Qué vamos a hacer hoy?- pregunto ella mientras bostezaba.

-Primero te enseñaremos lo básico para defenderte.- Angelo sonrió.- prepárate para que te machaquemos entera.-

miércoles, 16 de junio de 2010

Capitulo 10, Caidas en picado...





-Elizabet no te lo comas aquí, espera a la habitación.- dijo Beatriz con tranquilidad.

-Déjanos Beatriz, tu problema es que no entiendes de amor, como nunca has estado en ese estado tan maravilloso, que te desinhibe todo control de tu cuerpo.- le respondió Elizabet levantando solo un momento sus labios de los de Leo.

-¿Te refieres a cuando tienes un ataque epiléptico? Es cierto nunca he tenido uno.- sonrió con desdén.- Creo que os dejare a todos, no me gustan los números impares, además tengo un ligero presentimiento de que sobro en esta ecuación- mientras lo decía se levanto y volvió a colocar la capa sobre su cabeza.

-¿No habré herido tus sentimientos?- Elizabet formulo la pregunta con tono de risa, pero en el fondo había una preocupación real por el bienestar de la muchacha, no en vano ella le había salvado muchas veces e incubierto otras tantas.

Beatriz no le contesto y se limito a darse la vuelta y acercase a la ventana, se sentó sobre el alfeizar, levanto una mano y la movió en señal de despedida.
Elizabet se levanto de golpe y corrió hacia la ventana, pero era demasiado tarde, Beatriz ya estaba cayendo al vació, todos se levantaron, Ilargia y Elizabet miraron por la ventana.

-No esta tardando mucho en hacer algo.- dijo Elizabet verdaderamente preocupada.

-A Beatriz le gusta sentir el viento y la emoción de la caída, se moverá en el ultimo segundo, ya lo veras. Solo espera un poco.- le dijo Angelo, pero en su voz se percibía un tono de duda.
Cuando parecía que Beatriz iba a ser comida para gusanos, se movió y cayó de pie sobre una gárgola, como si no hubiesen sido cinco pisos de caída sino un metro.
Levanto la cabeza y miro hacia la ventana, Ilargia adivino que estaba sonriendo.

-Esta chica siempre me asusta, se me olvida que es como un gato para las caídas.- Elizabet volvió a respirar tranquila, y todos salvo Ilargia se volvieron a sentar.

-Pero los Kael son humanos, ¿Cómo es posible que sobreviva a una caída así?- pregunto desde la ventana.

-No somos del todo humanos, si así fuera no sobreviviríamos en este mundo ni un solo minuto, tenemos diferentes facultades que nos hacen especiales.- le explico Angelo, ella le miro y asintió, repentinamente un bostezo acudió a su boca y no pudo reprimirlo- ¿Quieres ir a tu habitación ya?-

-Estaría bien, por cierto ¿Cómo esta Tomas?- Ilargia comprobó como el rostro de los dos Kael se oscurecía cuando nombro a Tomas, pero ni ella ni Elizabet prestaron mucha atención a los dos.

-Esta bien, con el orgullo un poco dolido, lo tiene bien empleado, hay que estar muy loco para enfrentarse a un Kael. Yo le dejaría algún tiempo para que se lamiese las heridas, pero hacerme un favor, no te olvides de el. ¿De acuerdo?- Ilargia asintió y Elizabet sonrió.- Creo que es hora de que todos nos retiremos a nuestro cuartos, es increíble, cada vez que se va Beatriz todos nos vamos.- dijo entre risas, se levanto y cogió el brazo que Leo le tendía.- Hasta mañana.-

Los dos se fueron y solo quedaron Angelo e Ilargia.

-¿Vamos?- le dijo el con una sonrisa en los labios.

-Vamos.- le respondió ella, los dos se levantaron y se dirigieron hacia la puerta, por el camino Angelo se paro y se acerco a una muchacha que había allí.

-¿Esta ya preparada la habitación?- la muchacha asintió.- Por cierto felicidades, ya me han dicho que hoy cumples años, ya sabes que no me acuerdo bien de las fechas- ella comenzó a reírse.

-¿Y que regalo me vas a hacer?- le reto.

-Pequeña, nos vemos mañana. Cuídate.- el se despidió con un beso en la mejilla y volvió al lado de Ilargia.

-Ya tienen tu habitación limpia.- le dijo, Ilargia le sonrió y los dos volvieron por los pasillos llenos de locos. Cuando pasaron de nuevo por el patio el anciano Claudio seguía allí.

-Salve et Vale amici.- su voz como el susurro del tiempo. Los dos pasaron en silencio junto a el.
Ilargia que tenia buena memoria para los lugares, estaba apunto de seguir el mismo camino que a la ida, el camino que llevaba a la gran sala de las estatuas y el mármol.
Pero Angelo se desvió y la llevo a un gran patio en el centro del castillo, el suelo de mármol negro, en un lado del patio había un jardín rodeado por corredores de estilo barroco, en los que uno se podía sentar.
Sobre uno de ellos había una figura negra mirando a la luna.

-Es Beatriz, dejemos la por ahora, a ver si mañana esta de mejor humor.- le aclaro Angelo.

Pasaron aun algunos minutos antes de que llegaran hasta la habitación.
Los dos se detuvieron cuando llegaron, Angelo le dio una llave y le dio las buenas noches. Pero Ilargia tenía una pregunta que hacerle.

-¿Quién era esa chica de la cocina?- esto le pillo por sorpresa a Angelo.

-Mañana te la presento.- le dijo por toda explicación y se marcho.

Ella entro en el cuarto, tanteo la pared buscando algo, tenía el leve recuerdo de que se encontraba unos centímetros más arriba de lo habitual, después de unos segundos encontró el interruptor de la luz.


La lámpara del techo se ilumino mostrando una amplia habitación, en el fondo una gran cama con dosel, a la derecha el piano y una ventana con asientos, a la izquierda una puerta y estanterías repletas de libros, en el centro una mesa redonda con un jarrón y flores rodeada de sillas, y en una silla… una figura con capa negra.

-Has tardado mucho en llegar.- su voz sonaba tranquila.









DEDICADO A LA PETARDA DE NEREA QUE CUMPLE EL VIERNES!!

martes, 15 de junio de 2010

Capitulo 9, Tertulia en la cocina




-Tu agilidad no ha mermado desde la última vez que nos vimos.- dijo la alta figura mientras se acercaba a la mesa.

-Tu puntería tampoco, si no lo hubiese parado la pobre Ilargia ya no estaría con nosotros.- Angelo se levanto y abrazo a la figura, ella le miro con antipatía.- Intentar matar a alguien no es la mejor forma de hacer amistades Leo.-

-Perdóname Ilargia, pero es que estaba comprobando la rapidez de Angelo.- se quito la capucha y dejo al descubierto un pelo rubio y unos ojos verdes como bosques.
Su rostro era armonioso y de facciones agradables. El pelo lo llevaba corto y revuelto.
Se acerco a Ilargia que permanecía sentada, se inclino y le dio dos besos, cada uno por mejilla. – Estaba seguro de que Angelo no dejaría que a una belleza como tu le pasara algo malo.- ella enrojeció.

-Anda Leo, siéntate.- dijo una voz femenina justo por encima de ellos, Ilargia inclino la cabeza hacia atrás y pudo ver como una figura descendía hacia la mesa, la capa negra que parecía ya una plaga, ondeando en el aire, no había espacio suficiente en apariencia para que la figura aterrizara sin romper algo, pero aun así lo hizo.
Poso un pie sobre la mesa y dio una voltereta lateral aterrizando con elegancia sobre el suelo de piedra. Todo eso aun con la capucha sobre la cabeza.

-Tan de sorpresa como siempre, Beatriz.- le dijo Leo mientras se sentaba, ella se quito la capucha y dejo ver un pelo negro como la noche y ondulado como las olas del mar que se extendía hasta sus codos, con un rápido movimiento se sentó a la derecha de Ilargia y delante de Leo.

-Tan desconsiderado como siempre, Leo.- le respondió con desdén, pero en el fondo de su voz se oía un eco de risa. Se volvió hacia Ilargia y la observo con sus ojos marrones.- Encantada de conocerte, reina de la....- Ilargia le miro con curiosidad.

-Beatriz no podemos decir na…- Angelo se callo al ver como la Kael tomaba la mano de Ilargia, un cambio en los ojos de ella sobresalto a todos, sus ojos se velaron y se volvieron blancos, su cuerpo se estremeció, pasaron unos segundos y soltó la mano de Ilargia, sacudió la cabeza y sonrió.

-Aun no es tiempo, se que te sientes perdida, pero así es mejor.- le dijo a Ilargia- por cierto ya me avisaras cuando me necesites- Ilargia le miro con extrañeza.- lo sabrás cuando lo decidas, yo no voy a decirte nada guapa, y ahora come, no quiero tener que llevarte a rastras a tu cuarto cuando te desvanezcas por no comer.- mientras lo decía le metió un trozo de pastel en la boca, Ilargia se lo trajo y comenzó a toser.

-Eres una bruta.- Angelo fulmino con la mirada a Beatriz y ofreció un vaso de agua a Ilargia, que lo bebió con avidez.

-¡Ho!, Angelo, cállate de una vez.- cerro los ojos durante un segundo y volvió a abrirlos.- mucho mejor, ahora ya no te desmayaras, y no, aunque me pongas el cuchillo en el cuello no te voy a decir lo que he visto- dijo fulminando con la mirada a Angelo. -Ya te explique que nunca os diré lo que veo, no cambiare el curso del tiempo tan tontamente, Leo no te voy a decir quien ganara el partido, pero… tengo una corazonada con el equipo de vampiros, tal vez mañana los magos negros se despierten con dolor de cuello.- una sonrisa se extendía por su rostro mientras cogía de un cuenco moras.

-Eres una muy mala persona, pobre Ilargia le estas dejando alucinada.- dijo Leo conteniéndose la risa.- Beatriz tiene algunas premoniciones, que casi nunca nos revela, no te sorprendas si no puedes dar con ella para algún favor- se inclino hacia Ilargia- ahora que no nos oye, ¿no te parece que es poco femenina?-

-Es cierto, tú eres mucho mas femenino que yo, Leo, mañana te pinto las uñas de rosa y te tiño el pelo.-

-Por favor que se ha un tono pálido, sabes que no me queda bien el rosa chicle.- Todos los ocupantes de la mesa estallaron en risas.

La charla fue animada, hablaron sobre el partido del día siguiente y sobre recuerdos de distintas misiones.
Al final Angelo y Leo se pusieron a hacer pulsos sobre la mesa, eso dio tiempo a Ilargia para intentar que sonsacar algo a Beatriz.

Pero antes de que hubiese hablado ella le contesto.

-No, no puedo decirte nada,- le observo con sus grandes ojos marrones, su armoniosa cara mostraba algo de tristeza.- me encantaría, en serio, pero no es tiempo, ni estamos nadie preparados.- se acerco hacia ella y le susurro en el oído- algunos creen saberlo por que se lo han dicho las estatuas, pero ellas han mentido, para protegerte, es mejor que no preguntes a nadie.- Beatriz se separa un poco de ella y le miro con sus ojos, en ellos estaba escrita una advertencia.

-¿Qué susurráis por ahí?- les interrumpió Leo.

-Lo fuertes y guapos que se os ve haciendo pulsos, se nos esta derritiendo el corazón solo con veros.- le respondió Beatriz, acto seguido miro a Ilargia y las dos rompieron a reír.

-Que malas personas que sois, Ilargia te estas volviendo demasiado mala, Beatriz te esta enseñando muy deprisa.- dijo Angelo en broma.

Beatriz le enseño la lengua y todos volvieron a estallar en risas.

Entonces alguien salto sobre Leo, amarándose a su cuello, alguien con el pelo verde.
Los dos Kael no se inmutaron.

martes, 8 de junio de 2010

Capitulo 8, El anciano Claudio




Angelo se llevo a Ilargia fuera de la gran sala, cuando salían por la puerta ella se giro un segundo y descubrió como una yedra envolvía con rapidez a las dos estatuas, maravillada con el color mas verde que nunca había visto se detuvo justo en la puerta.

-No te pares.- no fue Angelo quien hablo sino Tomas que estaba apoyado contra la pared del pasillo.
Angelo movió con delicadeza a Ilargia, comenzó a cerrar las grandes puertas con rapidez, cuando ya casi lo estaban, se pudo oír como algo impactaba clavándose sobre ellas. Las puertas se cerraron del todo guardando las estatuas y sus secretos.

-¿Qué era eso?- Ilargia miro extrañada la puerta, donde se notaban los impactos, pues aquello que estaba clavado estaba cerca de traspasar al pasillo.

-Dardos de yedra verde.- dijo Tomas sin mirar a Ilargia, sus ojos estaban sobre Angelo, los mismos ojos que tiene una cobra antes de atacar.- ¿No se supone que tienes que protegerla de los peligros del castillo? ¿Te parece adecuado dejar que le atraviese un dardo mortal? ¿Además de arrogante también eres estúpido?- exclamo de golpe.

-Es cierto, tengo que protegerle de los peligros de este castillo, empezando por cualquier vampiro, sea quien sea, que intente morderle. Así que…- Angelo hablo tranquilo hasta que su rostro dejo ver toda la ira que poseía contra Tomas- aléjate de ella, o no pasaras de esta noche.-

-Tu no mandas sobre mi, asqueroso Kael, tampoco mandas sobre ella, vamos Ilargia.- dijo cogiendo su mano, pero ella no se movió un apéndice.

-¿A donde?- pregunto con voz ausente.

-A la habitación por supuesto.- le respondió él extrañado.

-Para que le chupes la sangre, y una ¡mierda!, además ya tiene una habitación propia, Ilargia, no le sigas, ni si quiera tiene en cuenta lo que tu necesitas…- Angelo no pudo acabar de hablar por que Tomas salto sobre el como un felino en la caza. Lo empujo contra la pared y estaba apunto de golpearlo cuando Angelo se le adelanto.
No le dio un puñetazo en la cara o cualquier otro clásico golpe de pelea, le dio pequeños toques en diversos puntos del cuerpo.
Entonces Tomas cayo desplomado al suelo aun con un brazo agarrando a la capa de Angelo, este acabo de sacudirse a su oponente con tranquilidad y se aparto de el.
Ilargia que había observado todo, corrió hacia Tomas para intentar ayudarlo, pero Angelo le cogió de un brazo y le retuvo.

-No te preocupes, esta bien, dentro de una hora mas o menos, podrá volver a moverse.- le aclaro con tranquilidad.

-Yo cuidare de el, vete a comer Ilargia.- dijo Elizabet que había aparecido de la nada junto a su hermano. Ilargia asintió y dejo que Angelo le arrastrara hacia la cocina lejos de los vampiros y cerca de la comida que tanto necesita.
Pasaron por pasillos que parecían interminables hasta que llegaron a un pequeño patio abierto. Ilargia observo el cielo, era de noche, una noche oscura como boca de lobo, parecía que alguien hubiese apagado las luces del cielo, aunque el patio estaba iluminado por antorchas, era un patio de piedra con una gran fuente seca en el centro.
Angelo apremio el paso.

-Quis venit? Quis me excitat dum obitus venit?- Dijo una voz muerta que provenía de la fuente, el se paro en seco. Ilargia pudo ver a un anciano sentado en la fuente, con la espalda arqueada como un árbol cuando su copa esta plena de hojas y su tronco no pude soportar el peso.

-Ego veneo cum amica mea. Nos culînam quaerimus.- le respondió Angelo, se giro un poco hacia Ilargia y le susurro al oído- Solo habla Latín, ha preguntado quien venia, quien le despertaba cuando la… muerte viene.-

-¿Tu que le has respondido?-

-Que venia con mi amiga y que buscamos la cocina.- Angelo sonrió y se acerco al anciano.

-Nescio ubi culina est.- dijo el anciano.- Vale Kael et amâtor mea, vale Lunae nova…-

-Vale amicus, Vale es adiós en latín…- le aclaro Angelo.

-Vale.- dijo Ilargia en forma de adiós para el anciano. Volvieron a su camino y Ilargia echo un ultimo vistazo a el anciano que seguía sentado derrotado por los años sin su amor.- ¿Qué es lo ultimo que ha dicho?- pregunto al recordar que había dicho algo mas que adiós.

-Bueno, ha dicho adiós Kael y…- Angelo fue interrumpido por un hombre que salio de una puerta y nada mas verles comenzó a hablar.

-¡¡Ohh!! Gente loca del otro lado del castillo- el hombre vestía con un traje barroco y parecía un actor de teatro sacado de una obra de Shakespeare.

-Mira quien hablo, este es el ala de los locos o de los que quieren dejar que el tiempo les consuma.- le respondió Angelo.

-En realidad no creo que yo se ha el loco, es mas, los locos sois vosotros, que vivís en la muerte y morís en la vida, que os escondéis del reflejo de vuestro ser, yo no soy el loco, yo visto una mascara de locura para poder decir las cuerdas verdades, y que sea esa mascara la que enrojezca cuando le llamen loca, pero tu necia mente solo ve locura y no la cordura. Yo dijo lo que pienso y tú callas lo que bulle en tu interior, tú eres el necio, tú eres el loco…- el hombre comenzó a hablar sin parar, al ver que no los dejaría en paz Angelo agarro la mano de Ilargia y los dos corrieron dejando la hombre con la palabra en la boca.

-Ese era Mercucio, es un charlatán, algún día que estemos de humor para oírle, le iremos a visitar.- Ilargia asintió y sonrió.

Después de un par de pasillos más y de locos más, llegaron a la cocina.
Era una sala amplia donde había unos veinte humanos cocinando, mujeres y hombres por igual.
Angelo hablo con una señora con figura poco esbelta que se les había acercado y consiguió que les dieran una mesa donde comer y como no, mucha comida.
Frutas y pasteles adornaban la mesa donde se sentaron, Ilargia comenzó a devorar un trozo de sandia con ansia de lobo.

-¿Qué era eso que te llamaron Tomas y el anciano? ¿Kael? ¿Qué es?- pregunto con la boca llena.

-Se refieren a lo que soy- Angelo sonrió.

-Se que no eres un vampiro, ¿Pero a que se referían?- ella le devolvió la sonrisa.

-Los Kael son humanos, que nacen con marcas, son destinados a los ejércitos de la oscuridad, instruidos para matar. Por eso soy yo quien te enseñara.-

-Ah… bueno pues me alegro, por cierto no has acabado de contarme lo que ha dicho el anciano.- ella comenzó a atacar un trozo de pastel.

-Es cierto, ha dicho algo extraño, algo así como “adiós amante, luna nueva”. Tal vez te confundió con ella.- dijo mientras tomaba un racimo de uvas.

-¿Ella?-

-El anciano se llama Claudio, en un tiempo fue un poderoso vampiro, pero se enamoro de una muchacha que desapareció misteriosamente, loco por la perdida ha dejado que el tiempo le consuma, lleva siglos sin alimentarse, su sufrimiento es largo puesto que al ser un ser poderoso es mas difícil que muera, pero ahora esta al borde de sus fuerzas.-

-Pobre.- Ilargia se compadecía de Claudio. Pero pronto lo olvido cuando vio como una figura alta se acercaba a su mesa cubierta con la misma capa que Angelo, cuando se giro hacia Angelo, este alargo el brazo y cogió algo en el aire. Ilargia se fijo y vio lo que el había cogido, una daga que provenía de la alta figura negra.
Angelo comenzó a reírse.

Nota: Claudio y Mercucio estan sacados de Mucho ruido y pocas nueces y Romeo y Julieta, :D un pequeño tributo a Shakespeare.

domingo, 6 de junio de 2010

Capitulo 7, perdida...



Ilargia se quedo paralizada mirando aquellos ojos tan hermosos, tenia la certeza de haberse sumergido en los secretos que guardaban, secretos como quien era.
Cuando volvió a respirar, con cuidado de no destruir aquella mágica imagen, el polvo volvió a provocarle un estornudo que asesino la ilusión óptica con rapidez.
Ilargia volvía ha estar en la habitación polvorienta y solitaria.

-Angelo, busca a Ilargia y tráela, pero limpia primero la sangre, no queremos que la devoren por el camino.- ordeno Niger con su voz profunda como la noche.
Angelo bajo del atril, hizo una reverencia hacia las estatuas y salio de la habitación con paso rápido, mientras sacaba de debajo de su capa negra una pequeña brújula y se perdía por los pasillos del castillo.

-Vosotros tres, escucharme bien, no deseamos que nada malo le ocurra a Ilargia, eso incluye beber de ella.- Argenta miro severa a los vampiros que luchaban aun por contener su sed de sangre.- Un solo rasguño y cualquiera, incluido tu Tomas por que aunque seas el nuevo gobernator…-

-Ahora se dice gobernador.- le interrumpió Elizabet.- Mi señora.- añadió con rapidez al ver los ojos encolerizados de Argenta que le fulminaba con la mirada, tras un incomodo silencio la estatua de cuarzo continuo.

-Como decía, cualquier vampiro o ser de la noche puede darse por muerto tras dañarla.-

-¿Serréis vosotros quienes castiguéis? No os debemos despertar si no es importante…- comenzó a hablar Lucas, pero unas sonoras carcajadas de piedras le interrumpieron.
Las dos estatuas rieron durante unos segundos hasta que recuperaron la compostura.

-Nosotros dormiremos hasta la próxima elección. Así esta escrito y así será, no seriamos nosotros los que nos vengaríamos, pero quien se vengaría seria alguien mucho mas poderoso, hijo de los astros, alguien que podría destruiros con una mirada.- le dijo con una gran sonrisa de piedra Niger.

-Que amigos mas influyentes tiene Ilargia, ¿Cuál es el nombre de ese ser?- Elizabet miro con burla e incredulidad a Niger.

-Su nombre no importa, no creo que ella lo recuerde, pero el si la recuerda, yo no me encariñaría mucho, de un modo u otro pronto se ira del castillo, muerta o viva, pero siempre hacia arriba, esperemos que viva por que si no…- Argenta hablaba con tono enigmático, pero Tomas al que no le gustaban los secretos le corto tajante.

-Argenta, ¿cual es su nombre?-

-Ilargia, ¿Qué haces aquí?- le pregunto Angelo que había entrado en la habitación y observaba con ojos de deseo a Ilargia que estaba sentada en el piano.

-¿Cómo se llama esto?- dijo en vez de responder a la pregunta.

-Piano, sirve para tocar música.- le respondió mientras se acercaba a ella- déjame un sitio.- Ilargia se desplazo un poco hacia la izquierda y Angelo se sentó.- se tocar muy poco.- puso los dedos de la mano derecha en las teclas y con el brazo izquierdo rodeo la cintura de Ilargia y la atrajo hacia si, con la mano en el piano toco una melodía lenta mientras miraba a los ojos de Ilargia.- Como he dicho antes, tus ojos pueden iluminar cualquier noche.- dijo con una sonrisa.

-Y tu descaro puede encender cualquier rostro de vergüenza.- le soltó ella mientras se separaba de el, le lanzo una mirada furiosa y puso los dedos en las teclas.
Comenzó a tocar una melodía lenta, la melodía de la habitación iluminada, fue tocando como si siempre lo hubiera echo, como si no hubiese nada mas que el piano y la música, que se volvía rápida o lenta, grave o aguda.
Cuando termino bajo los brazos y se quedo mirando las teclas. Angelo que había enmudecido tardo un poco en volver en si, pues la música lo había hechizado y capturado. Tras un largo silencio Angelo hablo.

-Tengo que llevarte abajo.-

-¿A la misma sala?- Ilargia ni si quiera levanto la mirada de las teclas.

-Si, vamos.- se levanto, le cogió la mano y la llevo fuera de la habitación, de nuevo a la sala. Cuando se encontraban en mitad de un pasillo desierto Angelo se detuvo y saco una toallita de debajo de su manga, limpio la herida y sonrió a Ilargia.

-Es mejor que no huelan tu sangre, les vuelve tan locos como a mí tus ojos.- tenia en la cara una sonrisa arrebatadora.

-Descarado.- le respondió Ilargia aunque ella también llevaba una sonrisa en su rostro.

-Gracias, me gusta que reconozcan mis esfuerzos.-

Continuaron caminando y llegaron a la gran sala de mármol de nuevo, allí les esperaban solo las estatuas.

Argenta sonrió cuando vio llegar a Ilargia.
-Mi estimada Ilargia, ¿Dónde has estado?-

-La he encontrado en la habitación abandonada.- respondió por ella Angelo.

-¿Te gusta esa habitación?- le pregunto Argenta como a una niña pequeña, Ilargia asintió.- entonces, Angelo manda a alguien, desde ahora será la habitación de nuestra querida Ilargia.- Angelo asintió y salio de la habitación.

-¿Sabe quien soy?- Ilargia miro a la estatua con una mezcla de ingenuidad y esperanza.

-Lo se.- una sonrisa pétrea se extendió por el rostro de Argenta.- Pero no es tiempo de que lo sepas.-

-¿Qué quieres decir?- le pregunto con desesperación ella.- llevo viviendo perdida toda mi vida, ¿Por qué ahora que voy a encontrarme no quieres decir me quien soy? ¿Por que deseas que siga viviendo perdida?-

-Ilargia, tranquila, no deseo que vivas perdida, pero prefiero que vivas.- Argenta le miro con cariño, pero solo recibió una mirada fulminante gélida como la nieve, llena de incredulidad.
Justo cuando iba a hablar Ilargia de nuevo, entro Angelo.

-Angelo, tengo una misión importante para ti.- le dijo Niger con una sonrisa negra.- instruirás a Ilargia para que sepa defenderse, además queremos que seas su protector.- las dos estatuas se sentaron en sus tronos y enlazaron sus manos.- estos son nuestros designios hasta que volvamos a despertar.- las estatuas cerraron los ojos.

-¡Esperar! No me habéis dicho quien… soy…- Ilargia miro como los dos se quedaban inmóviles.- ¿Cuándo volverán a despertar?-

-Dentro de un siglo.- un silencio conquisto la sala durante unos minutos que se hicieron eternos.

-Quiero ir a comer algo.- dijo al final Ilargia.

-Claro, vamos a la cocina para humanos.-

viernes, 4 de junio de 2010

Capitulo 6, Argenta, Niger y Angelo...




La sala parecía suspendida en el tiempo, todos en silencio observando las estatuas que se habían levantado sobre el atrio.

-¿Dónde esta?- pregunto con voz serena la estatua negra, nadie entendió a quien se refería.

-Mi señor Niger, ¿a quien se refiere?- pregunto una pequeña niña con tirabuzones rubios y un vestido rosa victoriano. Su vocecita aguda resonó por la habitación.

-Mi pequeña Lydia, Niger pregunta por el ser que ha perturbado nuestros dominios tan abruptamente.- le respondió con dulzura la estatua rosa inclinándose ligeramente hacia la niña.

- Gracias por contestarme mi señora Argenta.- la pequeña Lydia hizo una reverencia.
Ilargia que no se había perdido ninguna palabra, había empezado a asustarse, sobretodo por las miradas ansiosas de los que la rodeaban, como si una fuerza les llamase a acercarse a ella…

-¿Dónde esta?- volvió a preguntar Niger con su voz potente. Se acerco a Argenta y le susurro algo al oído, ella se bajo del atrio y comenzó a caminar entre la multitud buscando algo.

Un pasillo se hizo para dejarla pasar, cuando camino junto a Tomas y Elizabet, que escondían con sus cuerpos a Ilargia y mantenían la cabeza bajada, se detuvo y se giro hacia ellos.

-Toni, Lizzy, os importaría apartaros.- lo dijo con una sonrisa en el su rostro de cuarzo y con dulzura, pero había una advertencia en el fondo de su voz.

Ellos se apartaron con lentitud, dejando a Ilargia al descubierto, los ojos de la estatua recorrieron su cara.
Ilargia estaba muerta de miedo, Argenta permaneció tranquila mientras extendía la mano hacia ella.
Miro con recelo la mano, pero se dio cuenta de que no tenía opción, agarro la mano y camino de vuelta al atrio junto a Argenta.
Ilargia podía sentir todos los ojos ansiosos calvados en ella, hubo incluso algunos que extendían la mano, o se inclinaban hacia ella.
Llegaron al atrio donde Argenta soltó su mano y se puso alado de Niger, Ilargia esta junto delante de las dos estatuas.

-¿Cómo has llegado a aquí?- nuevamente aquella voz solemne de Niger. Ilargia estaba apunto de responder cuando alguien hablo por ella.

-A eso puedo responder yo mejor que cualquier otro.- la voz esta justo detrás de Ilargia y era una voz conocida.- si me lo permite su majestad.- la voz se acerco mas, hasta que se coloco a la derecha de Ilargia.

-Tienes permiso para hablar Lucas.- Argenta le sonrió.

-La capture en el valle de las ninfas del agua, de esto hace unos seis días- cuando dijo los días Ilargia se dio cuenta de que estaba hambrienta.- la traje al castillo, por el camino me encontré con un grupo que iba de caza, en el grupo estaba Elizabet, que la compro por cinco litros de sangre y se la llego inmediatamente a el castillo. Así llego.- Lucas bajo la cabeza y se inclino ligeramente hacia Ilargia,- Me alegro de que estés bien, ¿ya tienes…?- Lucas le hablo en susurros, pero alguien le interrumpió mientras hablaba.

-¿Por qué nombre eres conocida?- le pregunto con dulcera Argenta.

-Hasta hace unas horas no tenia nombre…- comenzó a decir Ilargia, pero una risotada aguda le interrumpió.

-¿Cómo no se puede tener nombre?- se carcajeaba Lydia.

-Lydia arias mejor cerrando la boca, pero si no puedes yo mismo te la coseré.- hablo un chico que estaba a un lado del atrio cubierto por una capa negra, su voz tenia un deje de enfado pero parecía como si a el también le hiciera gracia aquello.- Sigue hablando- le ordeno a Ilargia.
- Pero Tomas me dio un nombre.- se detuvo pues se sentía muy asustada, podía sentir los ojos del chico de la capa atravesando su cerebro, y su voz delataba lo asustada que estaba.

Argenta que se dio cuenta, le pregunto a Tomas directamente- ¿Cómo le diste el nombre y cual fue?-

Tomas se acerco pasando por entre la gente y se coloco a la izquierda de Ilargia.- abrí un diccionario de nombre por una pagina cualquiera y elegimos uno al azar, el nombre que salio fue, Ilargia.-
Las dos estatuas se observaron en silencio con ojos cómplices.

-Muy bien, Ilargia quédate a nuestro lado hasta que acabe la elección, lo cual no será mucho rato.- Niger le miro con… ¿admiración?

-Ponte junto a Angelo- dijo Argenta refiriéndose a el chico de la capa negra, Ilargia obedeció y subió al atril y se coloco a izquierda de Angelo, este se quito la capucha y dejo al descubierto un hermoso cabello negro como la noche y unos ojos azules con destellos plateados. Su rostro tenia las facciones perfectas y un tono pálido se extendía por su piel. Sonreía de forma arrebatadora y sensual. Amaró la mano de Ilargia con la suya y la beso.

-Como ya sabes mi nombre es Angelo, y como yo se el tuyo no hace falta mas presentaciones.- Angelo no soltó su mano e Ilargia empezó a ponerse roja, por que aun sentía muchos ojos clavados en ella, sobretodo los de Tomas.-Tienes unos ojos preciosos, estoy seguro de que podrían iluminar la solitaria noche de cualquier hombre afortunado.- Ilargia se sentía por momentos mas cohibida, Angelo comenzó a acariciar su mano y ella intento que le soltara, pero el tenia mas fuerza.
Ilargia podía oír como Argenta y Niger hablaban, después de un rato la sala se fue vaciando, solo quedaron Lucas, Tomas, Elizabet, Argenta y Niger, Angelo seguía con la mano de Ilargia de rehén hasta que:

-Te importaría soltarla.- era la voz de Tomas pero mucho mas fría que de costumbre.

-No te preocupes Toni.- Angelo soltó su mano e Ilargia se alejo y bajo del atrio, estaba completamente roja. Tomas le sonrió y le abrazo.

-¿estas bien?- le pregunto, ella asintió.

-Mi querida Ilargia, ¿podríamos hacer un experimento?- Argenta bajo del atrio y se acerco a Ilargia que se acurrucaba contra Tomas.-Sube al atrio de nuevo y mantente quieta.-
Ilargia sabia que no había mas opción y hizo lo que le mandaron, Angelo se volvió a acercar y le sonrió.- no te preocupes, solo será un corte de nada.- antes de que pudiera entender lo que decía, el volvió a coger su mano y la pincho con algo.
Una pequeña gota de sangre comenzó a formarse y todo sucedió rápido. Los tres vampiros de la sala, Lucas, Tomas y Elizabet se pusieron en posición de ataque y estaban apunto de saltar cuando un destello plateado los ilumino.
Ilargia había desapareció.
-Que interesante.- murmuro Angelo.


Ilargia cayó contra el suelo de una polvorienta habitación golpeándose la cabeza.
Se sentó en el suelo y observo la habitación, de repente su mirada se paro en un piano de color negro.
Se levanto y se acerco al piano, levanto la tapa y una capa de polvo, comenzó a toser, cerro los ojos un momento y los volvió a abrir, estaba en la misma habitación pero… había luz y todo estaba limpio, en el piano una muchacha tocaba, las notas resonaron en las paredes.
La muchacha parecía iluminada por rayos de luna y a su lado se sentaba un muchacho de pelo dorado que daba la espalda a Ilargia.
La música ceso y el muchacho se giro hacia Ilargia mirándola con sus ojos dorados y plateados, tan luminosos como el sol.

Nota: Siento haber tardado tanto, pero entre los examenes, no hay tiempo, disfrutar :D, por cierto te lo vuelvo a dedicar a ti Nere que sigues siendo la unica que me lee.

viernes, 21 de mayo de 2010

Capitulo 5, La ronda y La elección







Muy lejos de allí, unos ojos se abrieron después de permanecer cerrados durante mucho tiempo. Los labios también volvieron a la vida y susurraron.


-Ilargia… ¿Dónde estas amor mío?-



-Ilargia, tal vez deberías vestirte un poco mas formal, hay un evento importante dentro de unas horas.- le dijo Elizabet que estaba sentada en el tocador de su habitación.



-Yo creo que esta perfecta así.- Tomas le rodeaba con los brazos, los dos estaban detrás de Elizabet.



-Por supuesto que esta perfecta para ti, pero sabes lo exigentes que son con la etiqueta esas piedras viejas. Así que ponte este vestido.- le lanzo un vestido negro con cintas doradas, de estilo victoriano con corsé. Ilargia asintió mientras se fijaba en que Elizabet llevaba uno también de estilo victoriano pero con colores verdes, mientras que Tomas llevaba un traje de chaqueta.


Se volvió a dirigirse al baño, entro y cerró la puerta.



-¿Qué crees que pasara cuando la vean?- pregunto Elizabet.



-Es imposible de saber, su sola energía ya ha cambiado todo el castillo, no hay vampiro al que no le afecte, todos están mucho más felices, me atrevería a decir que mucho más completos incluso.- le respondió Tomas pensativo. -Me pregunto quien será…-



-O que será.- susurro Elizabet también pensativa.



-Solo hay una cosa a ciencia cierta…- comenzó a decir Tomas.



-No me hables de ciencia que sabes que no me gusta.- le corto ella. El siguió hablando sin inmutarse.



-… que tiene una fuerte energía buena para los seres de la noche.-



-¿Cómo la luna?- pregunto Elizabet medio en broma.



-Exactamente igual que la luna.- le respondió su hermano también medio en broma.



Entonces salio Ilargia del baño ya con el vestido puesto.



-Te queda precioso- le elogio Elizabet.- ahora solo hace falta peinarte.- se levanto y sentó a Ilargia en el tocador, eso fue el comienzo de una larga sesión de peluquería, que finalizo con Elizabet satisfecha, Tomas absorto en un libro e Ilargia con un hermoso peinado a juego con su vestido.



-Ya es hora de ir.- sentencio Tomas mientras tomaba la mano de Ilargia con la suya.



-¿A dónde vamos?- pregunto ella con una sonrisa dulce.



-A la elección- le respondió Elizabet, estaban todos a punto de salir de la habitación cuando llamaron a la puerta con firmeza.

-¿Quién será?- Ilargia con inocencia en los ojos observaba la puerta mientras hablaba.

- Lo mejor será abrir la puerta y mirar.- Elizabet se acerco y con un movimiento rápido abrió la puerta.

Al otro lado se encontraba un chico asustado vestido con ropas humildes, con los brazos sujetaba una bandeja llena de botellas… botellas de sangre.

Tomas sonrió- Había olvidado que hoy era día de ronda, querida Ilargia, ¿te importaría esperar en mi cuarto?- aunque fue formulada como pregunta era mas una orden, al parecer cuando se habla de sangre los vampiros no bromean.

Comenzó a empujar a Ilargia fuera de la habitación con ansia y la arrastro por el pasillo ya sin esperar a que ella misma andará, metiendo la en su habitación y cerrando la puerta con rapidez.

Ilargia se asusto y apoyada en la puerta intento escuchar lo que ocurría al otro lado.

Oyó como se abrían dos botellas, luego un grito ahogado de Elizabet y uno de terror del chico, después… simplemente el sonido de algo desgarrado y de succión.

Primero intento abrir la puerta, pero la había cerrado con llave, desde el otro lado Elizabet le grito.- no salgas ahora al pasillo.- Ilargia decidió alejarse de la puerta, busco algo afilado ya que, aun que le habían tratado bien, ella también podía acabar como suponía que había acabado el chico. Se escondió desde un lugar donde podía ver la puerta y estaba cerca de la ventana, encogida contra la pared y con un cuchillo que había encontrado en una repisa, cerca del pecho.

Pasaron algunos minutos hasta que la puerta se abrió, entro Tomas y busco a Ilargia con la mirada, cuando sus ojos se encontraron, el vio el temor en los mil colores de sus ojos.

Le tendió los brazos con una sonrisa.

-No te preocupes, nunca te intentare morder ni te are daño.- ella aun le miraba con recelo, pero se levanto y se fue acercando con cautela.- te lo prometo.- fueron tan sinceros su voz y ojos que le creyó, dejo el cuchillo sobre la repisa y acepto el brazo que le tendía. Salieron al pasillo donde Elizabet les esperaba, allí no quedaba rastro del muchacho, solo una botella que Elizabet agarro y guardo en su habitación con una sonrisa.

-Por si tengo ganas después.- aclaro, se pusieron en marcha.

Ilargia se sintió agradecida por no haber visto el macabro espectáculo mientras caminaban por pasillos y bajaban escaleras.

-Llegamos tarde, ya están todos allí.- dijo Tomas al ver que no había nadie por el resto del castillo.- menos mal que ya estamos, espero no que lleguemos muy tarde- abrió una puerta que había frente a ellos, una enorme puerta de roble negro con yedras de plata surcándola.- justo a tiempo.-

Detrás de la puerta se extendía una enorme sala con suelos de mármol, columnas y arcos de estilo barroco, toda la estancia estaba llena de gente, todos engalanados con trajes antiguos y formales.

En el otro extremo contrario a la puerta por donde entraron un atrio de mármol se elevaba levemente, encima dos asientos también de mármol guardaban dos estatuas, una de cuarzo rosa que representaba a una hermosa mujer y otra de onix de un hombre.

Ilargia se maravillo con la perfección con la que estaban echas las estatuas, cuando desde lejos estaba mirando el rostro de la mujer, esta abrió los ojos.

-Que comience la elección.- dijo una voz que resonó por toda la habitación acallando el murmullo del gentío. La voz provenía de la estatua negra.